Porque era diferente se asomó a la
vida en el octavo mes.
Reconoce al tiempo como ausencia
de fijeza, por eso no le gusta hacer planes sobre el futuro.
Entre el arte y la cultura
construye mundos alternativos y su mayor logro es que el lector considere
“bueno” al artista de quien Marcos Brugiati escriba, así es su talento.
Su máxima utopía es crear un nuevo
lenguaje, una lengua cifrada y personal.
Reporteó desde artistas natos a
prostitutas, políticos y “aparecidos”…
Así es su bagaje y sus entrevistas
sin tapujos ni banderas, en palacios, villas, cementerios e inhóspitos lugares,
con su mochila a cuestas, sin miedo, con el asombro de ser, transgrediendo
siempre, escribiendo sin mutilaciones ni cicatrices, sin escapes…
Marcos Brugiati actualmente estudia
periodismo y artes visuales. Escribe por más de cuatro años para diferentes
medios de aquí y allá. Vive En San Telmo -Capital Federal-y en Temperley, donde nació.
Ante todo estudia al hombre que
crea, su máxima pasión es observar al otro, y hacer “camino” buscando historias
que muestren el arte.
Cuentan que a los 4 “miraba “el
mundo, las formas, colores, mientras los otros chicos hacían lo usual. Más
adelante convirtió su cuarto en un lugar verdoso-negro-rojo, con telas, libros,
frascos, con mucho olor a vainilla, con mensajes pincelados en las paredes
contando la vida.
Separa el cuarto del resto de las
habitaciones de su casa una lona rústica marrón (sería mucho pedirle a un
artista una puerta), y eso habla de su amor por la libertad.
Durante un tiempo vivió entre
extranjeros para tirar redes y observar la otredad, eso lo llevó a conocer
mucha gente…
Positivo, pero de muy mal humor
por la mañana, Brugiati suelta preguntas inquisidoras a los artistas que no escatimen
en contarle todo y a quienes estén dispuestos a leer la verdad sobre su arte.
Acercarse a él es acercarse al
arte, porque él, lo es todo el tiempo. (Quien lo conoce sabe de qué hablo).