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Escrito por Javier Ágreda
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EL CIELO DE CAPRI
Marco García Falcón
Un interesante libro de cuentos –París personal (2002)- le
bastó a Marco García Falcón para ser considerado uno de los más
prometedores narradores peruanos de su promoción. Cinco años después
nos entrega El cielo de Capri, su primera novela, un relato
de estirpe clásica, que muestra a un autor más asentado en ese universo
ficcional que se anunciaba en los cuentos iniciales: el de los
escritores solitarios y reflexivos que solo pueden ver la vida a través
del filtro de la literatura.
El protagonista de El cielo de Capri
es un anciano escritor limeño que rememora un viaje que hizo con su
esposa Sofía (por sus 35 años de matrimonio) por diversas ciudades de
Europa. Él ya conocía ese continente y recordaba la belleza de algunos
lugares como la isla de Capri y su famosa Gruta Azul. En paralelo, el
protagonista nos cuenta la historia de su relación con Sofía, desde que
se conocieron cuando era profesor universitario y ella una de sus
alumnas. Los extraños sucesos que se producen durante el viaje de la
pareja (y su trágico final) hacen dudar de la veracidad de lo narrado
hasta entonces.
A estas historias se suman muchas otras
secundarias, pero la complejidad de la trama se compensa con una prosa
clara, sobria y bien trabajada –marca característica del autor– "con
metáforas sugerentes y adjetivos precisos", según ha declarado en una
entrevista. Esa búsqueda de la precisión y capacidad de sugerencia
prima en todos los elementos de la narración, desde las descripciones y
diálogos (reducidos casi a su mínima expresión) hasta los elementos
simbólicos y la forma de abordar los temas: los desencuentros entre la
literatura y la vida, la razón y el deseo, el pasado real y los
recuerdos personales. El único reparo que le hacemos al texto es que
esa búsqueda de la sugerencia y de lo estético llega algunas veces
demasiado cerca del kitsch, como en el caso de esos remeros que no dejan de "cantar un solo instante la misma melancólica aria italiana".
Como
afirmamos, estamos ante un relato de estirpe clásica: una historia
aparentemente sencilla (no lo es tanto, hay hasta tres "tiempos"
superpuestos), contada por un único narrador, empleando el lenguaje
libresco tradicional (ese que Ribeyro llamaba cataverusa) y sin
complicaciones gramaticales ni amaneramientos verbales. Con estas
opciones, García Falcón inscribe su libro dentro de la gran tradición
de novelas breves o cuentos largos a la que pertenecen Silvio en el
Rosedal de Julio Ramón Ribeyro o Muerte en Venecia de Thomas Mann,
obras con las que tiene no pocos puntos de contacto. El cielo de Capri es una buena novela, que se lee con facilidad e interés, y que además acepta diversas interpretaciones.

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