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Jeremías Gamboa: Punto de fuga |
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Escrito por Javier Ágreda
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Jeremías Gamboa
(Alfaguara, 2007)
Un libro presente en casi todos los recuentos de lo mejor de la literatura peruana del año pasado es Punto de fuga, ópera prima del periodista y escritor Jeremías Gamboa
(Lima, 1975). Se trata de un conjunto de ocho cuentos que se pueden
leer independientemente y que tienen en común una serie de personajes
–todos jóvenes y limeños– que están siempre desplazándose por las más
conocidas calles y lugares de la capital. Así, los relatos constituyen
un interesante y original retrato de la Lima de hoy y de la forma en
que sus habitantes comparten los espacios urbanos, además de ciertos
problemas y obsesiones.
El protagonista de la mayoría de estos
cuentos es un joven periodista encargado de escribir crónicas para una
conocida revista. Su origen es humilde, hijo de un mesero de una
pizzería miraflorina (como se cuenta en Nuestro nombre), pero
que a pesar de ello estudió en una universidad particular y le va bien
en lo económico. Este "progreso" lo lleva a mudarse a un mejor barrio,
a unas cuadras del trabajo de su padre (El edificio de la calle Los Pinos)
y también a convertirse en una persona solitaria, una especie de
desclasado que ha perdido contacto con sus semejantes y que no es del
todo aceptado en el nuevo medio en que se desenvuelve.
En el cuento María José vemos a ese joven enamorado durante años de una compañera universitaria, aunque ella solo lo ve como un amigo pobre. En Tierra prometida,
el protagonista y un amigo abandonan una exclusiva discoteca, en la que
no logran divertirse, para buscar mujeres más accesibles en locales
nocturnos de Los Olivos y Comas. Son los mejores textos del libro
aquellos que asumen de manera más directa esta temática, mientras que
en otros parece primar lo pintoresco de los sucesos o de los ambientes,
como en Un responso por el cine Colón y El edificio de la calle Los Pinos, respectivamente.
No
podemos dejar de relacionar estas últimas opciones con la crónica
periodística –Gamboa destacó en este género en la revista Somos– a
pesar de que en algunos aspectos lo periodístico está reñido con lo
literario. Eso es algo que se hace sentir en este libro, desde la forma
en que se ha estructurado el material narrativo (acaso más apropiado
para una novela) hasta el propio lenguaje, trabajado para que resulte
lo más funcional y transparente posible. Los cuentos de Punto de fuga presentan a Jeremías Gamboa como un narrador de interés pero que aún necesita afianzarse en lo literario.
Publicado por
Javier Ágreda

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