ANETTE DELGADO
Descubrir esencias al danzar
Por Ada Oramas
Una muchacha descubre ante el público revelaciones insospechadas de
personajes, cuyos secretos forman parte de su psicología, porque ella
se ha apropiado de sus historias, conflictos, esperanzas y sinsabores,
hasta plasmar en pasos y movimientos las coreografías que imbrican
realidad y ensoñación traducidas a los códigos de la danza clásica.
Anette Delgado, primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, recrea
el onirismo emergido de leyendas y cuentos de hadas, en que wilis y
sílfides flotan en lo ultraterreno, pero también se transmuta en
jóvenes pletóricas de vida como la joven campesina del primer acto de
Giselle o la Kitri de Don Quijote.
Siempre impecable en
técnica e interpretación, por su infinito amor hacia la danza, ha
merecido múltiples reconocimientos del público y la crítica en las
presentaciones y giras internacionales de la prestigiosa compañía,
dirigida por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.
DE LO ETÉREO A LO REAL
“En mis once años de carrera he interpretado todos los clásicos,
solo me faltaba La bella durmiente del bosque, que acabo de estrenar en
el 2l Festival Internacional de Ballet de La Habana y la considero una
experiencia maravillosa, pues representa un reto para cualquier
bailarina, sobre todo el primer acto.
“Constituye una
coreografía muy técnica, muy fuerte, en particular para la mujer. Y,
además, hay que guardar y respetar ese estilo de ballet y la tradición
legada desde Alicia, las cuatro joyas y todas las primeras bailarinas
que la han interpretado.
“Disfruto todos los ballets
porque me siento transfigurada en los personajes, justo antes de salir
a escena. Pero existe uno que interpreto con especial satisfacción,
pues en el primer acto la historia de la protagonista tiene que ver con
parte de mi vida, esa muchacha sensible e ingenua, que es Giselle. Sus
dos facetas me colman, tanto la joven enamorada y llena de alegría como
el espectro.
“En el Festival, aparte de La Bella...
interpreté a Romeo y Julieta o Shakespeare y sus máscaras, junto a Joel
Carreño, con quien protagonicé Una rosa, una rosa, de Ramón Oller, y
los dos estamos muy contentos, porque es totalmente diferente a cuanto
hemos interpretado. También, los pas de deux de Don Quijote y Esmeralda.
“Considero
este evento como una especie de Olimpiada no competitiva, un encuentro
de diferentes culturas, escuelas y artes, donde también se baila lo
contemporáneo, lo español y el clásico como tal. Es la fiesta de la
danza como las anteriores, aunque con características muy especiales
por estar dedicada al aniversario 60 del Ballet Nacional de Cuba y al
65 del debut de Alicia en Giselle. Por eso, estamos de fiesta
doblemente.
“Después del festival, Joelito y yo
viajaremos a España, donde actuaremos en una gala, en la cual
interpretaremos Esmeralda y Majísimo. Luego, un proyecto en México y
para finalizar el año, la gira del Ballet por Canadá, con Cascanueces,
y en Egipto, Giselle y Don Quijote.
“Me encantan los retos, me
gustan más los títulos que no vienen con mi físico y demostrar que
puedo hacerlos, que aquellos que se corresponden con mi físico y deben
salir bien.
“Todo
lo que anhelaba bailar lo he hecho. Me quedan algunos pas de deux, como
el Classique, y quisiera volver a bailar Carmen, obra que me fascina;
solamente la he protagonizado una vez en Cuba y quisiera retomarla.
“Cuando
interpreto un personaje en obras de cualquier género aparece la
cubanía, porque la llevamos dentro. Uno de los ballets en que aparece
con mayor énfasis es en Don Quijote, y esto lo han comentado cuando
salimos de gira críticos y espectadores de todas partes del mundo. A
pesar de ser un ballet español de otra época, emerge lo cubano, en esa
coquetería de Kitri y en la gracia característica de nuestro pueblo.”
Visite su página: http://www.anettedelgado.com
Ada Oramas. Tribuna de La Habana

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