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Escrito por Randy Saborit Mora
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DE CARA AL SOL
En el aniversario de la muerte del Apóstol
Por Randy Saborit Mora
El 19 de mayo de 1895 un jinete, con el alma enlutada por su patria sin independencia, caía “de cara al sol” en Dos Ríos. José Martí “vivía” la muerte que había profetizado años antes en sus Versos sencillos. Moría como bueno: de cara al sol, y no en un cuarto oscuro de la emigración en Estados Unidos, donde había re-unido a los hombres de buena voluntad para hacer la guerra necesaria en Cuba.
El Delegado del Partido Revolucionario Cubano seguía dirigiendo desde la Isla el periódico Patria, que ayudaba a formar e informar a cubanos y puertorriqueños. Ese semanario vivió en la incertidumbre después de la fecha de su caída en combate. No se sabía si el Delegado estaba vivo o muerto. Algunas notas afirmaban, y otras negaban el suceso.
El 23 de mayo los lectores debieron sentir el peso de una noticia de última hora. La información se basaba en partes españoles fechados en La Habana, sin embargo, el semanario prefería contrastar con otras fuentes imparciales antes de asumir la realidad del hecho.
Días más tarde, el 3 de junio se publica “Nuestro Martí” en primera plana. Acompañado el texto del escudo de la república en armas, el mismo recurso gráfico que se había reiterado en los principales artículos publicados durante la guerra. A través de un telegrama enviado por Francisco Gómez Toro a Benjamín Guerra desde Montecristi, se desmentía lo afirmado por el gobierno español: “El Maestro vive”, aseguraba Panchito.
Ese mensaje en páginas del semanario aliviaba de alguna manera la zozobra; no obstante, el 17 de junio de 1895 se publicaba una nota alarmante:“Al entrar en prensa el presente número recibimos la cruel certidumbre de que ya no existe el apóstol ejemplar, el maestro querido, el abnegado JOSÉ MARTÍ. PATRIA reverente y atribulada dedicará todo su próximo número a glorificar al patriota, a enaltecer al inmortal”.
Y Patria cumplió: en el ejemplar del 25 de junio la foto de Martí se publicaba al centro de la primera plana. Todos los comentarios o crónicas de ese día se dedicaron “Al Maestro”, “A Nuestro Hermano”, “A José Martí”, “Al Inmortal”. El panegírico firmado por Sotero Figueroa --impresor del periódico--, destacaba entre los demás. Diversas voces iban mostrando los nexos entre el hombre y la patria. Se citaba, además, el decir de varios periódicos. Los valores noticia, relevancia, proximidad y consecuencia de un acontecimiento de ese tipo justificaban su repercusión en los medios.
“Su corazón era tan apasionado como lleno de fuego, sus opiniones eran ardientes y llenas de aspiraciones, y murió como hombres de su temple pudieran desear morir, batallando por la libertad y la democracia. De tales hombres no hay muchos en el mundo...” lamentaba Charles A. Dana, director del The Sun newyorkino.
Por su parte, El Pregonero de Caracasdecía: “¡Cuánta paciencia! ¡Qué constancia más admirable ¡No es decible lo que tuvo que luchar, los sinsabores y amarguras en los años que empleó en su infatigable propaganda; sufriendo burlas de los indiferentes y convenciéndolos, despreciando el desdén del enemigos día tras día, paso a paso, piedra a piedra construyendo la obra admirable de la Revolución actual”.
“Si ha caído ese apóstol atravesado por los españoles, refería el periódico El Diablo de New York, ha desaparecido un hombre de la raza de los libertadores: uno que hacía honor a su patria, a la América, y a su siglo…”
En ese número de condolencias se advertía que no se publicaban todos los mensajes recibidos, pero que en próximas ediciones daría cuenta de los que se fuera recibiendo. El periódico cerró el homenaje con estas palabras: “Martí era la más perfecta encarnación de su Patria, aquella patria móvil de todos los desvelos, meta de todas sus aspiraciones.”

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