El muralismo fue un movimiento que
respondió a los ideales revolucionarios y a la paz política. Su
nacimiento fue en México en 1910. Con el paso de los años se extendió a
otras naciones del continente americano, siempre con el mismo objetivo:
tratar la realidad, las luchas sociales y otros aspectos de la historia.
El
muralismo fue movimiento artístico de carácter indigenista, que surge
tras la Revolución Mexicana de 1910. Buscaba socializar el arte,
rechazó la pintura tradicional de caballete, así como cualquier otra
obra procedente de los círculos intelectuales. Proponía la producción
de obras monumentales para el pueblo en las que se retratara la
realidad mexicana, las luchas sociales y otros aspectos de la historia.
A partir de 1930 el movimiento se internacionalizó y se extendió a
otros países de América.
El muralismo
no es en sí una técnica como el mural o el fresco, es una escuela o
movimiento artístico que responde a ideales revolucionarios y a la paz
política.
Con el nombramiento del
pintor Alfredo Ramos Martínez como director de la Escuela de Nacional
de Artes Plásticas de México en 1913, comienza a despertar un sentido
nacionalista en la plástica de este país. Posteriormente, fue Gerardo
Murillo, mejor conocido como el Dr. Atl., quien, al suceder a Ramos en
el cargo, inculcó en los nuevos artistas una manera distinta de crear.
El
muralismo fue también promovido por José Vasconcelos, Secretario de
Educación Pública durante la presidencia de Álvaro Obregón. Vasconcelos
puso a la disposición de los artistas los muros de los edificios
públicos, como parte de una política de educación popular, que
intentaba reforzar el conocimiento de la historia revolucionaria de
México.
Diego Rivera, José Clemente
Orozco, David Alfaro Siqueiros y otros artistas de esta tendencia, se
organizaron en la Unión de Trabajadores Técnicos, Pintores y
Escultores, y, a través del periódico El machete, difundieron sus ideas
políticas. Una de sus posturas era favorecer la monumentalidad con
temas que reforzaran la identidad nacional y el rescate de los valores
prehispánicos y combinar arquitectura y pintura en mensajes que
pudieran ser descifrados por las masas. Aún así, una de las críticas
que recibió este movimiento fue el hecho de que los campesinos, obreros
e indígenas a los que se exaltaba en los murales, nunca constituyeron
el verdadero público de este trabajo.
Diego Rivera
Diego
María Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos
Acosta y Rodríguez, mejor conocido como Diego Rivera, nació en la
ciudad de Guanajuato, el 8 de diciembre de 1886. El talento para la
pintura fue desarrollándose en él a lo largo de sus años escolares.
Cuando apenas contaba diez años, la familia de Diego se trasladó a la
Ciudad de México. Allí, obtuvo una beca del gobierno para ingresar en
la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la que permaneció hasta
su expulsión en 1902, por haber participado en las revueltas
estudiantiles de ese año.
Las
influencias que recibió en su estancia en la capital fueron variadas,
desde las de su primer maestro, discípulo de Ingres, hasta las de José
Guadalupe Posada, grabador en cuyo taller trabajó Diego y cuya
influencia sería decisiva en su posterior desarrollo artístico. Cinco
años más tarde, Diego realizó su primera exposición, que fue un gran
éxito entre el público; esto le valió una beca del gobierno de Veracruz
para proseguir su formación pictórica en España, en la escuela de San
Fernando de Madrid.
Desde allí
realizó diversos viajes por Francia, Bélgica, Holanda y Gran Bretaña,
entre 1908 y 1910, hasta establecerse finalmente en París el año de
1911. Durante este viaje fue influenciado por el post-impresionismo,
principalmente por el arte de Paul Cézanne, lo que lo movió a
experimentar con el cubismo y otros novísimos estilos, en cuyo lenguaje
Diego se desenvolvió con soltura, creando originales obras llenas de
armonía.
En
el año de 1910 también exhibió 40 de sus trabajos en México, con los
que, pese a no haber desarrollado plenamente las posibilidades de su
estilo vigoroso y enfático, obtuvo una favorable acogida del público.
Siempre fue la ambición de Rivera expresar en forma plástica los
sucesos, ideas y esperanzas de la Revolución Mexicana. Para hallar un
medio adecuado a esta expresión tuvo que experimentar con la técnica
del fresco. Esta técnica consiste en pintar directamente sobre la
argamasa (mezcla de cal y arena) mojada, para que el color penetre y,
al secarse aquélla, lo fije. Nuevamente en Europa, Rivera expuso en
Madrid y en París.
En 1920 fue a
Italia a estudiar los frescos del Renacimiento que allí se conservan, e
investigó la técnica mural del pintor renacentista italiano Giotto,
cuya influencia lo hizo apartarse del movimiento cubista, para indagar
con mayor profundidad en las escenas sociales de su entorno. Antes de
embarcarse, Diego tenía en cartera centenares de bocetos para
ejecutarlos a su regreso.
Los murales que
Rivera pintó en México lo hicieron tan famoso que se convirtió, no sólo
en jefe de escuela pictórica, sino también en líder político. Sus
actividades en este último orden lo hicieron centro de polémicas y
peripecias, como, por ejemplo, cuando se negó el Hotel del Prado, en la
Ciudad de México, a exhibir un gran fresco suyo en que aparecían las
palabras "Dios no existe", que Diego, a su vez, se negaba a dejar
borrar, hasta que por fin cedió al regresar en 1956 de un viaje a Rusia
realizado por motivos de salud.
Rivera
fue miembro del Partido Comunista de 1923 a 1930 y de 1954 hasta su
muerte. La expansión de su fama llevó a Rivera durante la década de
1930 a exponer su pintura en Nueva York, y recibió el encargo de la
realización de grandes murales en el Instituto de Arte de Detroit y en
el Rockefeller Center de esta ciudad, donde su fresco "Hombre en la
encrucijada" recibió numerosas críticas por la semejanza de los rasgos
de una de sus figuras con Lenin. El mural fue destruido por el centro y
sustituido por otro de Brangwyn, pero Diego luego lo reprodujo para el
Palacio de Bellas Artes de México.
En
sus numerosos encargos para decorar edificios públicos, Rivera utilizó
el buon fresco, técnica que puso de nuevo en boga, al igual que el
empleo de los antiguos métodos encáusticos.
Desde
finales de la década de 1930 se dedicó a la pintura paisajística y de
retratos. Desarrolló en sus últimas pinturas un estilo indigenista y
social de gran atractivo popular. Su más ambicioso y gigantesco
proyecto, un mural épico sobre la historia de México para el Palacio
Nacional, quedó inconcluso a su muerte, acaecida en la Ciudad de México
el 25 de noviembre de 1957.
David Alfaro Siqueiros
Nació
en ciudad Camargo, Chihuahua, y siguió estudios en la Academia de San
Carlos, donde participó en la huelga estudiantil de 1911.
En 1913,
siguiendo el derrocamiento y el asesinato de Madero, Siqueiros conspiró
con un grupo de estudiantes y de trabajadores contra Victoriano Huerta,
el general que era el cerebro de conspiración contra Madero y gobernaba
para el momento como dictador militar.
Además organizó el Movimiento Constitucional Anti-Huerta, también
contribuyó desde su periódico, La Vanguardia, a esta resistencia. Luego
de 4 años como combatiente activo durante la Revolución, logró el rango
de Capitán. En 1918, Siqueiros creó un grupo llamado Congreso de los
Artistas del Soldado. En 1919 Siqueiros fue a España, volvió a México
en 1922, época en que pintó su famoso mural "Los Mitos" en el patio de
la Escuela Preparatoria Nacional.
En 1923, lo eligieron secretario general de los pintores de México, de
los escultores y de la Unión Revolucionarios de Engravers. El año
siguiente, Siqueiros, Diego Rivera y Javier Guerrero comenzaron un
semanario llamado "El Machete" que fue patrocinado por la Unión. Esta
publicación se convirtió en el órgano oficial del partido comunista de
México.
En 1924, Siqueiros colaboró en Guadalajara con Amado de La Cueva en el
tallado de madera y el mural de la Iglesia de Santo Tomás. Entre los
años de 1926 y 1930 trabajó como Secretario General de la Unión de los
Mineros y de la Federación de los Trabajadores de Jalisco. En 1935,
Siqueiros dirigió un taller experimental en Nueva York. En 1936, cuando
estalló la Guerra Civil española, partió a España para alistarse en las
Fuerzas Antifascistas. Después de la victoria de Franco en 1939,
Siqueiros volvió a México, bajo patrocinio de la Unión de Trabajadores
Eléctricos, en donde pintó uno de sus murales más famosos: "Retrato del
Bourgeoisie".
Durante
la Segunda Guerra Mundial, pintó numerosos cuadros que representaban la
lucha contra fascismo y otros temas progresivos. Entre estas obras se
encuentran: "Muerte al invasor," "Un nuevo día para la democracia" y
"Fraternidad entre las razas negras y blancas." En 1947 exhibió unas 70
pinturas en el Palacio de Bellas Artes en México; incluyendo unos
autorretratos llamados "El Coronelazo" y "El diablo en la iglesia, "Una
pintura con un adorno anticlerical".
Al mismo tiempo, Siqueiros seguía siendo un intenso político. En 1959,
el presidente Adolfo López Mateos lo encarceló por apoyar a los líderes
de la Unión de Trabajadores del Ferrocarril cuando organizaron una
huelga a escala nacional. Liberado en 1964, Siqueiros continuó como
partidario del marxismo internacional.
En los últimos 10 años de su vida, vivió en Cuernavaca, en donde
realizó su obra más ambiciosa, un mural llamado "La marcha de la
humanidad", en honor a la Masacre del Tlatelolco.
Siqueiros murió en 1974 en Cuernavaca. Su política y su arte corrieron
paralelamente. Su fructífera producción pictórica estuvo orientada
fundamentalmente al muralismo, para el cual desarrolló sus teorías a
propósito del espectador en movimiento, el dinamismo óptimo de los
planos y espacios, así como otros aspectos novedosos aún no bien
estudiados.
José Clemente Orozco
Este artista nació en Jalisco el 23 de noviembre de 1883. Su familia se
trasladó primero a Guadalajara y luego a la Ciudad de México, localidad
a la que llegó en 1890.
Entre
los años de 1910 y 1916, Orozco dibujó las historietas para la sección
"El Hijo de Ahuizote" del semanario "La Vanguardia", órgano del
movimiento de Constitucionalista durante la Revolución. Como los
artistas del renacimiento, Orozco representó en sus dibujos las escenas
de la revolución, especialmente en su primer gran retrato, de 1915,
titulado "Las fuerzas españolas pasadas que salían del castillo de San
Juan de Ullúa".
En 1922, varios
murales de Orozco aparecieron en el patio de la Escuela Preparatoria
Nacional, entre ellos se encuentran: "Los elementos", "Hombre en
batalla contra la naturaleza", "Cristo destruyen su cruz", "Destrucción
de la vieja orden", "El Aristócrata" y "El foso y la Trinidad". Entre
1927 y 1934 Orozco vivió en Nueva York, en donde su arte se basó en 2
temas: La Revolución Mexicana, la mecanización y la deshumanización de
la vida en una gran metrópoli.
Al
regresar a México, Orozco trabajó en Guadalajara en el Palacio del
Gobierno, donde pintó los frescos "La gente y sus líderes" y un cuadro
de Miguel Hidalgo, padre de la independencia mexicana.
Orozco
alcanzó la cumbre de su arte con los frescos que pintó para el Hospicio
Cabañas de la Guadalajara, los cuales presentan un panorama histórico
de México, mostrando las grandes civilizaciones indígenas, la
conquista, entre otros. A través de su carrera, Orozco combinó la
pintura con el dibujo y la litografía. Así como con sus opiniones
políticas revolucionarias, que lo convirtieron en el dibujante político
por excelencia.
En sus últimos años,
su estilo se fue simplificando, buscando sobre todo un carácter más
dramático y violento, aproximándolo al expresionismo. José Orozco murió
en la Cuidad de México el 7 de septiembre de 1949.

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