“La cuestión es ser independiente.”
Pío Baroja
LO BAROJIANO
¿Qué es “lo barojiano”? “Lo
barojiano” es un estilo y una sensibilidad. Es difícil hallar las
notas que caracterizan esta sensibilidad del novelista por antonomasia
de la generación del 98, pero indudablemente entran en ella tres
ingredientes fundamentales: el anhelo de sinceridad, el afán de
independencia y el gusto por la acción.
Sobre
la sinceridad de Pío Baroja no hay mucho que decir. Es proverbial la
sinceridad del novelista vasco, su afán por decir siempre la verdad,
aunque molestase y aunque en definitiva, le perjudicase a él más que a
nadie; los exabruptos y despropósitos suelen tener base en este anhelo
irreprimible de sinceridad.
El
afán de independencia está en Baroja tan arraigado como su sinceridad.
Esta independencia fue en definitiva la que le mantuvo realmente en
inquebrantable soltería. “La cuestión es ser independiente –nos dice en
la novela La sensualidad pervertida-. Todo, menos convertirse en un animal doméstico”.
“Yo
soy libre, todo lo libre que puedo”, dice Luis Murguía, el protagonista
de la novela antes citada. Este afán de independencia y libertad, que
impidió siempre a Baroja enrolarse en ningún movimiento, ni afiliarse a
un partido, ni adherirse a ninguna ideología, está íntimamente
vinculado a la tercera característica antes señalada: el gusto por la
acción, esa acción contemplativa que matiza su individualismo
acercándole a una “indiferencia estoica” , a la que llegó “parte por
razonamiento y parte por desprecio”.
El
gusto barojiano por la acción se expresa de forma muy gráfica en la
metáfora por el camino, que tanto gustaba de emplear el genial
novelista. En Las inquietudes de Santhi Andía, ya Baroja
considera que en la vida no hay fin, que éste es una ilusión y que lo
importante es el camino, donde despreocupadamente tenemos “el placer de
mirar a un lado y a otro de la ruta y de ver como sale el sol y se pone
el sol, cómo brotan las estrellas en el cielo de las noches serenas”.
Baroja
anda –chaqueta al brazo, paso de vagabundo, pluma en mano-, describe,
retrata desde el camino lo que ve a su paso. Sus novelas son, en
sentido estricto, divagaciones y, en múltiples ocasiones, extravagancias, es decir, cosas dichas o escritas al vagar
de un sitio a otro. Baroja ha incorporado al mundo de los valores
estéticos un nuevo “estilo” peculiar y originalísimo: el de “lo
barojiano”. Es un modo sereno, despreocupado, de enfrentarse con las
cosas, que se halla a mitad de camino entre el estoicismo y el
desprecio. Más que una concepción del mundo “lo barojiano” es un modo
de ver las cosas o, mejor dicho, un modo de hacerlas y de comportarse.
Con
la producción barojiana podría construirse un magnífico retablo para el
estudio de la realidad española, como puede desprenderse del hecho de
que en las novelas de Baroja aparecen casi todos los acontecimientos
públicos en España desde principios del siglo XX hasta la Segunda
República. Y recordemos además que el gusto de los personajes de Baroja
es la acción por la acción, es decir, puro movimiento, y si algo
persigue con ello es el simple “andar para ver”. De este modo, viene a
propiciar la conjunción de acción y contemplación, tan características
del mundo barojiano.
Pío
Baroja, “hombre humilde y errante”, como se calificó a sí mismo, es el
creador de un individualismo no impositivo, que vive y deja vivir, apto
para todas las creaciones y todas las iniciativas cuya aspiración –como
decía Luis Murguía , el de La sensualidad pervertida- es
“vivir decorosamente, hacer el menor daño a los demás y tener la mayor
satisfacción posible. No he pretendido la gloria, ni el dinero, ni la
importancia social. Vivir y contemplar. Ese ha sido mi ideal”.

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