La casa era un revuelo. El escritor Onetti, amigo de mi padre vendría a visitarnos a nuestro chalet “Amanecer”, en el balneario Atlántida, ubicado a sesenta kilómetros de Montevideo.
Cada uno en la casa debía cumplir su parte: Mi madre, hacer ravioles de verdura caseros. Yo, tender la mesa y poner mis poesías a la vista. El cometido de mi hermano era esperarlos en la parada del ómnibus. Mi padre, como buen periodista, marcaría los tiempos: Primero, ir todos a la playa y luego el almuerzo. Mis quince años, me daban vuelta en la cabeza. Los largos rulos negros, recién cortados, me repensaban casi calva. Estaba muy nerviosa.
Por fin llegaron.
Al final, todos marchamos a la playa. A mi madre se le ocurrió que debíamos sacarnos una foto. Un amigo de mi hermano nos registró para siempre. Onetti, de pie, se había sacado sus gruesos lentes, poniéndose serio, y de perfil. Todos los demás, estábamos de frente y sonriendo. Mi hermano y yo nos sentamos en un bote de goma de la marina americana, que éste había traído de Estados Unidos. Su viaje, realizado a los quince años, fue en usufructo de una beca de Periodismo Juvenil del HERALD TRIBUNE. Su sonrisa, en esa foto, fue el mejor recuerdo que me quedó, luego del atentado político, sufrido a sus treinta y siete años, en plena dictadura uruguaya. Mi padre, con su tremenda camisa a cuadros, no se animó a fotografiarse, como Onetti, con el torso desnudo.
Ya en la mesa, mis padres se sentaron en las cabeceras. Onetti, quedó enfrente mío. Al lado su esposa y luego su secretaria. Mi hermano junto a mí, como siempre. En un momento, mi madre se para, y trae la fuente con los ravioles. Mi padre también se levanta y poniéndose detrás de Onetti, me hace gestos para que le pregunte por “mis poesías”, que ya se las había entregado para leer. Estaba muerta de vergüenza. Al final, tuvo que ser mi padre, el que le preguntara por las poesías de la nena, a lo cual el genial escritor contestara: ¡las poesías de la nena no sé, pero los ravioles de Juanita están sensacionales!
Su sentido del humor desafiante y brutal, con seguridad, hizo cambiar la expresión de mi juvenil rostro, a tal punto que, mirándome fijamente, agregó con una sonrisa: Pero en ti encontré un personaje. De inmediato mi padre fue al dormitorio y trae un ejemplar de Folksblat, diario del que fuera fundador y director y, con una sonrisa vengativa, le dice a Onetti: mira, aquí, publiqué un cuento tuyo, en Idish. El escritor, daba vuelta al diario por todos lados, tratando de entender. Al final dijo resignado ¡es la primera vez que se publica un cuento mío, y no lo puedo leer!
Nunca más vi a Onetti. Se fue a España, ganó premios. No hace mucho su viuda donó sus manuscritos al estado uruguayo. A veces les cuento a mis nietas sobre ese almuerzo familiar. Una de ellas cierto día me sentenció: ¿eres caricaturista, por los ravioles? Pienso que sí, que esa experiencias y privilegio generó en mí la potencial humorístico que desarrollo en el actual Internacional Editorial Cartoonist.
RAQUEL ORZUJ-NACE EN MONTEVIDEO URUGUAY -ARTISTA PINTORA // INTERNATIONAL EDITORIAL CARTOONIS/ JURADO INTERNACIONAL/ AUTORA/ ANALISTA DE ARTE NACIONAL E INTERNACIONAL-OBTUVO 27 PREMIOS NACIONALES E INTERNACIONALES. DICTA CONFERENCIAS EN FOROS INTERNACIONALES DE PRENSA- INVITADA A EDITORIAL MEETINGS- EN ARTE Y ARTE DE HUMOR- EN ESPAÑA, USA, ARGENTINA. REALIZA TALLERES DE HUMOR GRÀFICO.
FUE UNA GRAN SORPRESA SABER POR INTERMEDIO DE ESTE RELATO,LA VISITA DE UN GRANDE A TU HOGAR COMO ONETI,TU PAPA COMO DIRECTOR DE UN DIARIO QUE MARCO UNA EPOCA IMPORTANTE PARA LA COMUNIDAD EN URUGUAY, PODER CONECTARSE CON VARIOS GRANDES,ESCRITORES,EN ESTE CASO ONETI,ES MARAVILLOSO,EL RELATO DE LOS RAVIOLES,SUPER .
Una de las instituciones de educación y creación
artística más importantes en Latinoamérica,
es el Centro Nacional de las Artes, en este espacio te mostramos
un panorama general de la vida académica, artística
y del disfrute de las manifestaciones más importantes
del arte actual en distintas vertientes que convergen en el
Centro Nacional de las Artes.