La obra maestra de
Rafik Schami
Por JAVIER MARTÍN
¿Es posible transformar una historia manida en una novela sorprendente?
Para aquellos que crean en la teoría de las "tramas limitadas" que
cierta vez Kurt Vonnegut comentó a Enrique Vila-Matas, no es ésta sino
una pregunta retórica. Pero uno apenas es capaz de eludirla cuando se
enfrenta, con avidez lectora y ciertas dosis de valentía, a las 827
páginas que componen El lado oscuro del amor, la obra maestra del atípico escritor sirio Rafik Schami.
Nacido en Damasco en 1946, año en el que Siria proclamó su
independencia de Francia, Schami es una celebridad en Alemania, sin
apenas eco en su tierra natal y con escaso recorrido en el resto de los
países que tejen el complejo tapiz de tradiciones de Oriente Próximo.
Ariete de la denominada Migratenliteratur o literatura
inmigrante, sus libros, escritos en la lengua del país que en 1971 le
acogió para doctorarse en Química, siempre han gozado del favor del
público. El lado oscuro del amor salió a la luz en 2004, como
estrella de la Feria del Libro de Berlín, que tenía la cultura árabe
como principal invitada. Desde entonces, la angustiosa -en el sentido
unamuniano del término- historia de amor de Farid y Rana -dos jóvenes
sirios nacidos en el seno de sendas familias rivales cristianas- ha
vendido más de 300.000 ejemplares, sólo en Alemania.
¿Qué lleva
entonces al éxito el sempiterno recurso del amor prohibido, la vieja
trama presente en todas las culturas y encarnada por celebérrimos
amantes desgraciados como Romeo y Julieta en Occidente, y Maynun y
Laila en el imaginario romántico árabe? Quizá la respuesta hay que
buscarla en la pericia narrativa de un autor en evidente plenitud,
capaz de injertar estilos diferentes, y envolverlos con mimo de
pastelero en los grandes dilemas que atribulan al hombre, para contar
no sólo la tragedia y el triunfo del amor, sino también para dibujar
con un trazo lacerante el tragicómico y errabundo devenir de los árabes
a lo largo del siglo XX. En la novela de Schami, a la que el narrador
sirio dedicó tres décadas de su vida y numerosos borradores que jamás
fueron leídos, se condensan las obsesiones universales que este químico
inmigrado esbozó en su primera gran composición, Un puñado de estrellas,
novela de tintes políticos aparecida en 1987: en aquel "diario de un
joven damasceno", trufado de elementos autobiográficos -recurso que se
repite en El lado oscuro del amor-, Schami ya contraponía la
amistad y la traición; la acción política y el escepticismo; la
corrupción y el falso patriotismo árabe; la censura y los derechos
humanos; el conflicto social y la solidaridad vecinal; la rancia
moralina y los instintos naturales; el valor y el miedo; el amor en
toda su expresión versus el odio irracional tribal. Todos ellos
relucen ahora "en la novela de su vida" hilvanados en una sucesión
armónica de estilos que se integran con maestría en casillas
irregulares, como si de un gran tetris literario se tratase.
"En cada una de mis novelas invierto mucho tiempo en encontrar la forma
más adecuada para el tema. Pero mi espíritu es el mismo en todas ellas.
Se trata de un mosaico compuesto por muchas teselas", explica el autor.
En El lado oscuro del amor, este gusto del escritor por la
diversidad narrativa alcanza el paroxismo argumental y estético. A lo
largo de los 300 relatos que integran los 28 capítulos que componen los
nueve libros en los que se divide la obra, el lector en ocasiones se
siente sumergido en una de las grandes novelas hispanoamericanas, otras
cree escuchar los ecos de la narrativa oral de las mil y una noches;
los cuadros costumbristas del realismo europeo o el mejor tono de
denuncia de la literatura de combate. "Cada tesela debe ser compacta y
estar bien delimitada; la poesía emerge al unirlas, al combinar los
colores", argumenta Schami.
Es quizá en esta última celdilla
reivindicativa del gran panal donde mejor se percibe la madurez
compositiva de este autor árabe que ha renunciado a la versatilidad de
su lengua materna para enjaular la disección de su cultura de origen en
la aparente rigidez del verbo germánico. Su pluma se afila para dibujar
una acerada y elegante crítica de la sociedad árabe, alejada de los
estereotipos a los que estamos acostumbrados en Occidente. Disfruta del
privilegio de la equidistancia que le otorga su propia experiencia como
emigrado. La acción sucede en la Siria de la primera mitad de la pasada
centuria y en el Damasco del socialismo árabe y los golpes de Estado.
Pero igual podría haber sido El Cairo o Bagdad de aquellos mismos días.
Su relato rompe tabúes y desciende a la cotidianidad. Los conflictos
religiosos quedan relegados y cobran protagonismo las tradiciones
ancestrales. Lo que interfiere el amor de Farid y Rana no son las
creencias, sino el linaje, "que desde hace dos mil años rige el día a
día de los árabes". La corrupción y la sevicia no entienden de dioses,
sino que parecen atributos innatos. El honor como principio obsoleto no
es patrimonio exclusivo de una comunidad, sino que los árabes, tanto
musulmanes como cristianos, lo han colocado entre las piernas de las
mujeres, llega a decir el autor en uno de sus mejores pasajes, mientras
se dejan manipular por las potencias extranjeras en sus propios países.
La desgracia de los árabes reside en su propia incapacidad y su vena
cainita. Dotado de una ágil ironía, uno de los personajes de la novela
asegura "comprender todas las desgracias de los árabes" cuando "tres
sirios ayudan a un francés corrupto y cobarde a torturar a un
compatriota".
Pero aun así, Schami insiste en que El lado oscuro del amor es,
sobre todo, "una novela de amor". Un ejercicio vital en el que desgrana
una obsesión personal: "El gran tema del amor prohibido en la cultura
árabe. El pasado y el presente árabe", asegura, "no pueden comprenderse
sin tener en cuenta la prohibición del amor". El entorno político, la
sucesión de dictadores, la podredumbre de los servicios secretos no
parecen más que aditivos llevados al relato con la misma misión que
desarrollan en el mundo real, "subvertir. Pero eso no convierte la
novela en política... Esta novela pretende hablar del amor cuando éste
se encuentra en las peores condiciones. Los militares, las cárceles y
los políticos son escenarios y requisitos ineludibles. Del mismo modo
que el agua aparece en una novela de pescadores, los partidos y los
políticos están presentes en los acontecimientos de mi novela". Si,
además, se logra deslizar un barniz didáctico, el círculo se completa.
Cuando, sin apenas cansancio, se cierra la tapa del voluminoso libro,
permanece la sensación de que es cierta la idea del propio Schami de
que con El lado oscuro del amor los lectores "aprenden más de
este mundo... que el hombre más poderoso de la Tierra con la ayuda de
sus expertos, profesores, politólogos y servicios secretos".

|