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Ensayo
Escrito por Lilí Muñóz   

 

 

Para llegar al mundo hay que llegar primero a la comarca “
Mario Benedetti (1)

“ (...) no hay manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra manera de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y aquí”
Ernesto Sábato (2)

 

 

 

 

 

Reflexiones sobre Literatura


 

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La literatura, manifestación estética del ser humano situado históricamente, fluye y deviene por diferentes avenidas y compuertas, por vertientes y corrientes no parejas, las más de las veces, ásperas y opuestas.


Hecha de la sustancia con que se tejen los sueños, la literatura trama su cuerpo en la ficción, utilizando como materia la palabra. Imagina y crea mundos posibles, horizontes que se corren, se retrotraen o se desdibujan, mundos no menos consistentes ni vitales que los que llamamos mundos reales o verdaderos.


Literatura es lo que los seres humanos llaman literatura. Es el texto que nos marca. Aquél con el que logramos por un motivo u otro, y -a veces por un sin motivo -, un encuentro por el amor o por el odio, un diálogo no sin tropiezos, un puente humano que por momentos suele quebrarse, un campo de juego, pero también de lucha.


Si bien determinados periodos históricos, determinadas clases sociales, determinados grupos de poder, suelen arrogarse el derecho de decidir qué es y qué no es literatura, desde este espacio afirmo que son los seres humanos quienes hacemos y vivimos la literatura, leyéndola, escuchándola, escribiéndola, diciéndola, disputándola, negándola.


Quienes hacen de la literatura un trabajo y una profesión de vida, no encuentran ni reciben graciosamente ni por inspiración o elección los sentidos de las palabras y de los textos que de ellas devienen, los hacen y construyen con trabajo y esfuerzo, con alegrías y sinsabores, en confrontaciones e interrogaciones constantes, en sucesión y retroceso, sin saciarse y sin deshacerse de la realidad ni de los seres que la habitan y la ambitan.


En esa confrontación, los textos literarios sean del género que fueren, si bien diferenciándose en su textura, expresan modos no literales y no siempre lineales del ser humano, modos de mirar y de recrear el mundo y los mundos. Estas modalidades y maneras no resultan menos importantes y vitales que aquéllas que producen las ciencias físicas, biológicas o formales, las ciencias sociales y humanas u otras disciplinas.


En este sentido la literatura requiere ser creíble en su estatuto de ficción y poesía, como hecho cultural de verosimilitud y mimesis, de búsqueda en la inefabilidad del lenguaje. Literatura con márgenes muy amplios y fluidos en relación con lo genérico, en variedad de formatos, estilos, temas y soportes: literatura oral, literatura popular, literatura canónica, textos de autor o autora; textos anónimos, grafitis, rondas, decires, cuentos, leyendas, textos dramáticos, relatos de vida, poemas, contadas, chistes, adivinanzas, canciones, novelas, conjuros, mandas, rogativas, historias de instituciones, ensayos. Literatura que incluye antes que cierra cercos: no es posible aprisionar el vuelo del pájaro de la luz en los estrechos límites del espejo. Si bien somos un país periférico en relación con los centros culturales y económicos del poder, tenemos el derecho -como lo expresaba Jorge Luis Borges - a la no provincianía, a la no insulación; tenemos el derecho de aspirar al universalismo sin por ello enajenar nuestra singularidad y nuestras diferencias.

 

 

Literatura desde la Patagonia

Algunas aproximaciones a sus rasgos.

El silencio apela desde la fragilidad rotunda de las máscaras. Fuegos para amansar vientos y fríos. Piquetes y cortes de ruta. Virginales desnudeces mudan. Mutan. Reposa el caos primigenio. En el agon vibran los círculos y herrajes de lo humano. No hay descanso. Sólo el aliento en el desborde contenido de la vida, la búsqueda sin fin, la violencia que paraliza un instante, pero no vence.

La Patagonia ha sido refugio de generaciones de viajeros, de los pioneros y de los otros y otras, los llamados bandidos y bandidas, bandoleras y bandoleros, de los huyentes, en fin, de inmigrantes y migrantes, quienes han ido aportando su madeja de sueños inconclusos, el consecuente dolor del desgarro al desgajarse, la fuerza y tenacidad para pujar por la vida en la comarca de desembarco, siempre pensada como de estancia efímera, finalmente nunca dejada: comarca para vivir el tramo que nos queda.

La Patagonia recrea en el imaginario colectivo metáforas contradictorias y vitales. Ha sido nombrada el lugar “…donde estuvo el paraíso”, “… donde se busca aún la ciudad de los Césares”, el lugar de la riqueza deseada; el sitio al que se viene a “hacer la América” o “ la de cada uno”; es nombrada asimismo “... la Patagonia trágica”, “la rebelde”(3), “la que acuñó y sostuvo a fogoneros y piqueteros”. Hay quienes hurgan para encontrar en ella “el tapado o el entierro, oel rigal plata”, “la ciudad escondida en el lago”, o la otra, “la ciudad que reverbera en Taquimilán por los días de mayo”.

La literatura que se escribe desde la Patagonia defiende un lugar de confines que se reconoce tarde o temprano como propio, elegido para vivir y morir. Recorre desarmonías de arraigo y desoculta olvidos y formas de ser distintas. Esculpe esfuerzos y mescolanzas. Dice escritura desde la tierra misma a quienes aquí situados aún podemos sorprendernos de estar cerca de nuestra propia memoria como seres en la naturaleza, de rozar el misterio de improntas antiquísimas que van marcando el destino humano de trashumancia; de pasajeros abridores de caminos de espumas y de arenas.

Quien hace literatura al Sur del Sur, en tanto integrante del “destino sudamericano”, que imaginara Jorge Luis Borges, no deja de hacer literatura para el mundo. Frente al desencanto y la complejidad, “(...) los latinoamericanos buscamos afanosamente una caracterización identificatoria”. El escritor y la escritora patagónicos se abocan –posicionados desde el arte y el mestizaje en los bordes del mundo - a la tarea de dar a luz realidades alternativas, a correr horizontes más allá de lo visible, a descubrir y transitar caminos oblicuos, subyacentes, transgresores, de “mirada extrañada”, y desde allí abordar los temas universales y permanentes del ser humano.


Como lo ha expresado el escritor pampeano Edgar Morisoli (4) “... la estrategia de la globalización en el campo de la cultura representa la negación misma de la identidad de nuestros pueblos”. La globalización niega la diferencia que nos hace ser quienes somos y permite la ponderación de los imperios. Se socava y mengua la confianza en las fuerzas y valías del marginado, del que “queda afuera” de un sistema organizado para el regocijo y la fiesta de unos pocos, los auto seleccionados.

 

Universalidad no es lo mismo que globalización. La globalización comprime, totaliza compulsivamente, exprime y controla a quienes han sido ubicados por debajo del orden cultural ordenado desde la arbitrariedad. La globalización no reconoce lo distinto ni tiene en cuenta solidaridades, porque está pensada solo para determinados privilegios y cánones. Ello no quiere decir hacer regionalismo desde el color local y el exotismo. Estoy tratando de nombrar literatura desde y con la propia palabra pregnada de responsabilidad y acción, desde nuestros modos, sin préstamos, tratando de sacudir las cáscaras de los colonialismos y los corrales culturales. Literatura desde el pie y el aliento, desde las entrañas de nuestra mismidad y de nuestros paradigmas de mujeres y hombres al sur del sur. Desde nuestra angustia-esperanza. Con la presencia fuerte de las diferencias y mixturas, desde las culturas de los pueblos originarios y también de las de aquellos que llegaron en los barcos; de los exilios de adentro y los exilios de afuera. Estoy diciendo arraigos desde la palabra que, sabemos, siempre han sido nomadismos y trashumancias.

 

 

 

Bibliografía

Bajtín, Michael, La problemática de los géneros discursivos, en Estética de la creación verbal, Siglo XXI, México, 1992.
Bordelois, Ivonne, El país que nos habla, La Nación-Sudamericana, Bs.As., 2006.
Bayer, Osvaldo,La Patagonia rebelde”, Hyspamérica, Argentina, 1986
Morisoli, Edgar, Identidad Cultural, Universalidad y Globalización-Llamamiento a los creadores-, Guatraché, La Pampa, 8 y 9 de noviembre de 1997.
Muñoz, Lilí, Aproximaciones a la Literatura del Neuquén: escritura de arraigo y trashumancia, en Los Lenguajes, El gran libro de la Provincia del Neuquén, Tomo II, Editorial Alfa y Milenio, Bs.As., 2001.

1. Liter-Edu, Internet, Clarín, 1996-2000,
2. Sábato, Ernesto, citado por el Arquitecto Jorge Paneiva, en “La idea de lo regional”, en Diario Río Negro, General Roca, Río Negro, Argentina, 14--7-2002.
3. Cfr. Bayer, Osvaldo,La Patagonia rebelde”, Hyspamérica, Argentina, 1986.
4. Morisoli, Edgar, Identidad Cultural, Universalidad y “Globalización”-Llamamiento a los creadores-, Guatraché, La Pampa, 8 y 9 de noviembre de 1997.

 

 

agosto 2006


Prohibida la publicación y reprodución sin previa autorización del autor o de la Editorial de Cañasanta


 

 

 

 

 

 

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