La
esencia de la Arquitectura
El Hombre como simple constructor,
lejos de la Voluntad Creativa
Se ha planteado que uno de
los principales aspectos que ha orillado un distanciamiento entre Hombre
y Arquitectura es la evolución del arquitecto y su desempeño
dentro de la vida en las ciudades.
El hombre es un ser vivo
dotado de peculiares dones y capacidades. Su principal característica
es su habilidad racional, que lo ha llevado a transitar por caminos completamente
diferentes que el resto de los seres vivos. Sabemos de antemano que la
Arquitectura, rama que nos interesa en este ensayo, surgió como
una necesidad que se buscaba ser resuelta. La capacidad racional del hombre
le dotó de la habilidad de adaptar los medios naturales existentes
en los alrededores, permitiendo la creación del concepto espacio
, que siglos después, cuando el lenguaje del hombre hubo evolucionado
hasta altos niveles de abstracción, surgió como base para
nombrar y diferenciar las actividades arquitectónicas
de todos los seres humanos con respecto a otras.
Hemos analizado como la vida
y el punto de vista del hombre de nuestros días han sido transformados
e influenciados lentamente por distintos aspectos. Una búsqueda
y una meta: alcanzar el desarrollo y una evolución, traducida en
mejoras en la calidad de nuestras vidas. La hipótesis: la Arquitectura
se ha convertido en simple satisfacción de necesidades por medio
de la construcción .
¿Qué es lo
que ha sucedido en la vida social de nuestras ciudades que nos ha llevado
al lugar en donde nos encontramos ahora? Un análisis de la esencia
de la Arquitectura, nos permitirá comprender la situación.
La Arquitectura es una vaga
palabra que ha encerrado a través de los siglos, la conjunción
de varios elementos que definen las actividades que los hombres realizan
para la satisfacción de necesidades de habitabilidad. Pero la Arquitectura
es mucho más que esto. Su campo de acción y jurisdicción
abarca de igual manera aspectos estéticos y necesidades
más altas que las simplemente biológicas. Las obras arquitectónicas
penetran, por lo tanto, en la esfera cognoscitiva de la Estética:
término que reúne aquellas características o aspectos
que debe poseer una obra arquitectónica para ser considerada como
bella, bajo el supuesto de que la Arquitectura forma parte del campo de
las Bellas Artes, y no sólo existe como medio de satisfacción
de necesidades básicas de los seres humanos.
La Estética es un
concepto que desde la antigüedad ha sido utilizado para hacer referencia
a los diversos aspectos que debe contener un objeto para ser relacionado
con el arte, y por lo tanto, con la belleza. Las formas sensibles de las
cosas son percibidas por nosotros (de acuerdo a las leyes de los escolásticos
) por lo que se conoce como sentido común. Las formas exteriores
o apariencia de las cosas que se presentan ante nosotros se conservan
y permanecen gracias a la memoria y a la imaginación
del ser humano. El instrumento estético por excelencia es
el juicio o la razón. Los objetos nos gustan o disgustan
debido a la sensación visual que actúa como intermediaria.
La vista es el sentido estético por excelencia, mientras que el
resto de los sentidos están de alguna manera excluidos. En arquitectura
se ha tomado esta idea como supuesto, y en base a ella se dice que son
las sensaciones de la vista las que nos permiten asimilar las impresiones
estéticas que el objeto contiene. Pero es la razón la capacidad
responsable de generar y comprender aspectos estéticos. Dicho juicio
o razón puede ser influido por aspectos culturales que rodeen al
hombre que realiza las valoraciones estéticas. Dentro del concepto
de Estética, el arte conforma aquél instrumento por el cual
los seres humanos (autores de obras artísticas – arquitectónicas
– ) transmiten sentimientos a las personas, por medio de la memoria y
la imaginación, influida por costumbres, tradiciones y aspectos
propios del modo de vida humana. La Estética puede dividirse en
dos vías estimativas: la natural (juicio natural) y la cognoscitiva
(juicio racional). El ser humano, como cualquier ser viviente, es capaz
de experimentar juicios naturales, pero es el único ser que puede
experimentar juicios racionales, es decir, ser capaz de sentir, frente
a un objeto, placer por considerarlo bello. La belleza es, por lo tanto,
un producto meramente intelectual.
La Arquitectura, entonces,
satisface necesidades propias del espíritu del hombre. La belleza
es un concepto que define aquello que agrada a los sentidos, y que
de alguna manera permanece fuertemente unido a la vida comunitaria de
los seres humanos, traduciéndose físicamente en formas y
símbolos que complementan las obras arquitectónicas surgidas
de las mentes y manos de los hombres. Sin embargo, los valores estéticos
han sufrido al paso de los años, el predominio de un solo juicio
y valor: los cánones clásicos , derivados de la
cultura griega antigua.
Cada pueblo, ubicado en cada
tiempo y en cada lugar específico, se ha desarrollado en una vida
distinta y única. Cada grupo humano busca no sólo satisfacer
sus necesidades inmediatas, sino encontrar la verdad que encierra
el mundo que le rodea. Todas y cada una de las obras arquitectónicas
pertenecientes a cada cultura humana es una expresión de dos aspectos:
las necesidades biológicas de la comunidad y sus costumbres, tradiciones
y valores sociales, reflejados en formas estéticamente comprensibles.
En el último Siglo, las formas clásicas han jugado
un papel fundamental en la valorización y crítica de las
obras arquitectónicas, determinando aquello que es universalmente
bello y aceptable, de aquello que no lo es.
Este punto de vista ha generado
que los elementos que conforman a la Arquitectura se fragmenten y separen.
En cada sitio y en cada pueblo, las consecuencias y expresiones de esta
ruptura son diversas. Hemos visto la situación en nuestro país:
inferioridad y copia de aquello que creemos bello
y verdadero . Sin embargo, detrás de este primer
juicio, puede hallarse un aspecto oculto, olvidado hasta ahora. Juzgamos
veloz e injustamente la situación. Un panorama más complejo
y amplio nos permitirá conocer y comprender aquello que se oculta
detrás de la Arquitectura que mira hacia el pasado clásico
para existir 12 .
La Arquitectura, al igual
que el resto de las ciencias y los conocimientos del hombre, han sido
cubiertas por la búsqueda de la verdad , una búsqueda
que desemboca en principios y valores universales. La Ciencia del Hombre
se ha planteado como objetivo desde hace mucho tiempo encontrar el orden
y los principios que rigen todas las cosas . Teorías
han surgido, ido y venido por el mundo, cada una de ellas asegurando poseer
la verdad absoluta. El hombre sólo busca comprender para
anticiparse y controlar . Hoy nos damos cuenta, muy
a nuestro pesar, que eso no es posible. Muchas teorías se han debilitado
y caído, no por la carencia intelectual de sus autores (el hombre
lo mide todo por su capacidad racional) sino por lo cambiante del
mundo que nos rodea . La Arquitectura no podía ser la excepción.
Su objeto de estudio, aquél a quien sirve y satisface es al fin
y al cabo el hombre mismo .
Los análisis científicos
de las últimas décadas nos han demostrado que el mundo se
mueve sin cesar y cambia constantemente. Existe caos e incertidumbre
, que posee su propio orden paradójico . Los esfuerzos
del hombre por clasificarlo y racionalizarlo todo han sido inútiles.
La Naturaleza posee su propio orden. El caos y la incertidumbre son elementos
necesarios para lograr el orden y permitir el surgimiento de sistemas
estables 13 .
La Arquitectura ha intentado
vanamente encontrar un orden universal y eterno, y tal vez el dominio
de los cánones clásicos fue una fiel expresión de
dicho objetivo. La Arquitectura es respuesta y vida de los seres humanos,
quienes, a su vez, son seres que cambian, evolucionan y transforman sus
conductas y sus puntos de vista. Una mirada profunda a obras arquitectónicas
pasadas nos harán descubrir esta voluntad creativa , que
se encuentra siempre presente y que se manifiesta de diversas formas 14
.
Los pueblos de la antigüedad
se caracterizaron por lograr una armonía con la incertidumbre y
el caos, valiéndose de relaciones míticas profundamente
valoradas y respetadas por los pueblos. La voluntad creativa fue una capacidad
desempeñada con sumo cuidado, buscando siempre satisfacer cualquier
tipo y nivel de necesidad: biológica, social, espiritual.
Hoy en día, nuestro
vano punto de vista lo ha transformado todo. Muchas ramas de conocimiento
han aceptado sus límites frente a lo caótico, considerándolo
no como negativo, sino como la forma de ser del mundo. El Hombre pertenece
a este sistema.
La verdad , amplia
y desesperadamente buscada, ha sido un concepto erróneo y mal interpretado.
“La verdad es, […] algo que se vive en el momento y que expresa nuestra
vinculación individual con el todo” 15 .
La verdad no es absoluta y estática, sino que se encuentra en cada
uno de nosotros, al romper con el abstraccionismo que impera
en nuestra mente, y descubrimos aquello que nos rodea como lo que realmente
es , algo nuevo y por primera vez visto por nuestros ojos.
La Arquitectura responde
al Hombre. Cada obra arquitectónica encierra sus propios vórtices
y aspectos caóticos. Cada ser humano es distinto y diferente al
resto. La Arquitectura no puede ser encerrada nunca en valores estéticos
universales, porque cada tiempo, cada espacio y cada lugar hablan de hombres
que viven y miran al mundo con distintos ojos.
La creatividad
es una manera de penetrar en el caos para descubrir la verdad .
El arquitecto de los últimos años lo ha olvidado, se ha
convertido en ese hombre que sólo soluciona necesidades del estrato
más superficial. Independientemente de las formas arquitectónicas
finales, cada obra posee dentro de sí, estratos más profundos
y ocultos. Valores, costumbres, tradiciones, maneras de responder al caos
y a la incertidumbre y la duda. Aspiraciones míticas, políticas
o sociales. Cultos y homenajes.
¿Qué es lo
que alimenta a la creatividad?
“Algunos lo llaman demonio,
musa, espíritu, genio; otros lo nombran trabajo, azar, inconsciente,
razón. Para el intelectual – y, también, para el hombre
común – la inspiración es un problema, una superstición
o un hecho que se resiste a las explicaciones de la ciencia moderna” 16
.
Los arquitectos de hoy se
valen de la técnica útil y eficaz, buscan clasificarlo
y ordenarlo todo, por medio de la repetición de procedimientos
que se perfeccionan o degradan. Dan la espalda al caos y a la incertidumbre,
al trasfondo colectivo y a lo profundo y cambiante que impera en los hombres.
Se han vuelto simples constructores.

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