EL ALMA EN CADA OBRA QUE CREA
entrevista a la escritora ANA CABRERA VIVANCO
sobre “Las Horas del alma”, su primera novela
Por Ihosvany Hernández
Dejar constancia de lo conocido, trasformando la realidad con la ficción es un hecho a celebrar entre aquellos que hoy valoran, o saben, del significado que escribir una novela conlleva en sí. Sobre todo si también se va en esa búsqueda de alguna lectura que ayude a recordar quiénes fuimos, quiénes somos, y pensar hacia dónde nos dirigimos en busca de algún futuro conspicuo y alentador.
Admito que en esa búsqueda me he acercado a las páginas de una saga familiar; la historia de dos familias cubanas, los Falcón y los Monteagudo, que trascienden en el tiempo narrativo de un siglo a otro, dejándonos en vilo por la suerte que sus personajes tendrán. Hablo de Las Horas del Alma, primera novela de la periodista y escritora Ana Cabrera Vivanco (La Habana, Cuba, 1950) quien actualmente reside en Tarragona, España.
Pero, ¿cómo llego a Las horas del Alma? Es esta la pregunta que, diría yo, da pie a esta entrevista porque el haber leído varias reseñas literarias y comentarios de lectores me hizo dar con esta novela que, para mayor dato, ya cuenta hasta hoy con tres ediciones: la de Grijalbo, Random House Mondadori en marzo 2009; la del Círculo de lectores de la Random House Mondadori, que ha hecho una tirada de más de 22 mil ejemplares; y la de Best Seller de Bolsillo de Plaza Janés también de la Random House Mondadori.
Por tanto, hay que decir que el nivel de popularidad o preferencia de los lectores hispanos por esta primera novela de la escritora cubana es tan alto que indudablemente ha comenzado a marcar pautas en la historia de la literatura hispanoamericana, sobre todo por el nivel de ventas tan alto que ha tenido desde su primera edición en el 2009. Ahora, de lo que más me llamó la atención al concluir mi lectura del libro, de las pregunta que me hice, y las dudas que tuve acerca de lo leído es de lo que hoy quisiera dialogar con su autora, quien gentilmente ha aceptado esta entrevista.
Ana, he leído comparaciones de tu novela con otras bien conocidas del llamado boom de la literatura latinoamericana de los ‘60. ¿Por qué crees se compara tu obra con la de otros autores latinoamericanos?, ¿crees que se deba a una precipitada valoración de algunos?
-No lo sé. Fui la primera sorprendida. Supongo que se debe a que he leído mucho a los grandes maestros de la narrativa latinoamericana y algo de su huella se filtra a la hora de escribir. Lo cierto es que siempre me lo preguntan en todas las entrevistas y yo no sé que decir… Cuando uno escribe está entregando sangre, piel y alma propia y eres una especie de ser neutro que atraviesa un estado de trance en el que sólo escuchas las voces que te llegan de ese lugar ignoto que reside en el subconsciente. Los días y las noches te caen encima sin líneas divisorias y se convierten en años de trabajo: años-nalgas en solitario. Luego resulta que te comparan con tal o más cual estilo y te quedas boquiabierta y tal vez más solitaria que nunca.
Me atrevo a nombrar títulos como “Los años con Laura Díaz”, de Carlos Fuentes; “Cien Años de Soledad”, de Gabriel García Márquez; y, aunque “Las horas del Alma” dista de las mencionadas en estilo y tema, lo que las pudiera liar, desde mi punto de vista personal, es que son monumentales tiempos narrativos. Los años pasan en una familia, y el amor siempre está presente. Pero, ahora quisiera saber: ¿En qué momento surge la idea de escribir “Las horas del Alma”? Y ¿qué significa para ti ésta, tu primera novela?
-Las Horas del Alma, nació de una necesidad imperiosa de narrar lo que yo misma estaba viviendo en la década de los noventa en Cuba y llevó muchos años de investigación y documentación histórica, quería trasmitir las vivencias a través de dos familias de ficción que sirvieran como punto de partida en la novela, pero me propuse hacerlo llevando el tiempo histórico paralelo al tiempo de ficción y resultó todo un reto que fue creciendo a medida que crecía la novela. Para mi Las Horas del Alma sigue siendo una hija muy querida, no sólo por ser la primogénita sino porque creo que en ella estamos todos: “El espejo en el que pueden verse reflejado cinco generaciones de cubanos” Me dijo una vez un gran amigo que la conoció cuando estaba en estado fetal, escrita en mercurocromo en los años en que esta autora no contaba con bolígrafo ni ordenador. Fue además una novela sufridora que rescaté a pedazos cuando partí de la isla, destripada, mutilada. Llegó a mí por partes, igual que llegó a España mi familia… Me impuso muchos desafíos entre ellos el de tener que tomar un distanciamiento de mi propia realidad existencial cuando la estaba escribiendo para dejar que fueran los personajes y no yo quienes exorcizaran mis demonios. Por todo esto tiene para mí un gran significado. No existe amor sin dolor ni alegría sin pesar. Las Horas han dolido tanto como me han alegrado el alma…
¿El período en que se desarrolla la novela abarca cien años o es una tiempo impreciso? Para los que no han leído la novela, ¿podrías mencionar el período histórico cubano en que se inicia la narración, y que se extiende en su tiempo narrativo hasta la actualidad?
-Abarca el último siglo de vida en Cuba: Arranca con un general que luchó en la manigua insurrecta y acaba en el año 2000. Final del siglo XX en la isla.
¿Y qué de personal tiene esta novela Las horas del Alma?
-Hay muchas anécdotas que son reales, que me ocurrieron a mi o personas muy cercanas… Hay mucho de lo que me trasmitieron los fantasmas de varias generaciones. Tuve una bisabuela que murió nonagenaria y un abuelo también nonagenario que vivió todos los tiempos transitados en la novela, los de bonanzas y pérdidas. Los antes de y después de… Pero prefiero no quitarle la magia a mis fantasmas diciendo qué hay de realidad y qué de fantasía. No puedo traicionar los secretos fantasmales sin correr el riesgo de que se pongan rebencudos y no me quieran seguir dictando sus historias.
El lenguaje directo, coloquial, cubano, con determinados momentos narrativos de lirismo de esta primera novela, ¿fue todo intencional o surge a la par que crece la novela hasta llegar a más de 500 páginas?
-Ambas cosas: llega un momento en que son los personajes y no la autora los que toman el mando en la novela y son ellos lo que hablan y dialogan por si mismo. Por otro lado el lenguaje va transformándose a medida que transcurre el tiempo, no se hablaba en la época de mis abuelos o mis padres como se hablaba en mi generación ni tampoco las que nos siguen en el tiempo.
¿De dónde parte la idea de esta historia de amor entre Vicente y Águeda?
-Pues del corazón mismo del amor. Creo en el amor a pesar de todos los ventarrones de la vida. Llevo cuatro décadas de casada y conservamos la chispa de la primera vez. Creo que existen amores a toda prueba. Capaces de superar el tiempo y la distancia. Sólo que siempre nos da por pensar que son excepciones de la regla, cosas de novela, pero si algo hay de realidad en Las Horas del Alma es el amor, el de la familia y la fe por sobre todas las cosas.
¿Por qué a Ángela la dejas soltera, para que nos cuente la historia? Es decir, que hablando en “cubano”, se queda para vestir santos. ¿Fue intencional?, pregunto y sin dar detalles de la trama para aquellos que aún no han leído el libro, quizás les interese saber que toda la historia sale de los recuerdos de este personaje, el de Ángela.
-Hay personajes que nacen y crecen de una manera: Es decir, te llegan y te dicen, yo soy así y ni tú que eres la autora me vas a cambiar. Ángela se propuso narrar la historia, me lo propuso a mí desde el principio y llegó con un ímpeto tremendo y con ese mismo ímpeto se impuso y comenzó a narrar sus memorias. Es un personaje que adoro: con sus virtudes y defectos pero lo amo.
¿Río Hondo existe más allá de la ficción o es pura ficción?
-Es mi pueblo natal: Su verdadero nombre es San Antonio de los baños, y el río con olor y alma propia es el río Ariguanabo. Se trata de un pueblecito entrañable en las afueras de La Habana, donde nací y donde están mis raíces. El olor del río es cierto que vive en la piel de los que allí nacimos y nunca se te despega. Por más lejos que vayas siempre te sigue. ¿Puedes creerme que me lo traje a España colado en la maleta?
«Para escribir novelas hay que haber nacido novelista. Y nacer novelista es llevar dentro el instinto que hace adivinar el alma de las cosas, asir el detalle saliente que evoca la imagen justa, poseer la fuerza de sugestión necesaria para que el lector tome como realidad lo que es obra pura de la fantasía» (pág. 511), cita de Vicente Blasco Ibáñez que he extraído de “Las horas del alma”, y que me induce a saber si Ana Cabrera Vivanco también está convencida de haber nacido para novelista, ¿y por qué precisamente novelista, o no, digamos, poeta o guionista?
-Soy de las que pienso que para ser novelista se nace. Una cosa es escribir y otra novelar. No soy buena poeta. Para ser poeta hay también que nacer y yo sufrí una bifurcación a la hora del parto. No sé si algún día me atreva a hacer un guión. Ahora me dejas pensando. Soy una cinéfila empedernida y tal vez quien sabe…
De los libros que tienes publicados hasta la fecha, ¿cuál es tu preferido, y por qué?
-Los libros son como los hijos y a todos los hijos se quieren por igual. Lo mismo que los hijos los libros tiene un puesto en tu corazón y lo mismo que se disfrutan te dan también sus dolores de cabeza. En el caso de La Voz del Silencio: te puedo decir que fue mi primer libro y el que me hizo vivir esa sensación inenarrable de tener a tu primera criatura entre las manos. Era una deuda de fe y de vida que tenía con Dulce María Loynaz, así que basta que lo mencione o que un lector me escriba sobre él para que ya me trasporten los recuerdos de un tiempo irrepetible. Las Horas del Alma como ya te dije es la niña de mis ojos, la que me dio más dolores de cabeza pero que ahora me compensa con un sinfín de alegrías inesperadas. Las Cien Voces del Diablo, nació sola, me permitió escribir y dar rienda a la imaginación, desbordarme y soltar bridas con la prosa. Tiene dos personajes que adoro: El padre Teodoro y el doctor Horacio Malapata. Siento que es una niña fuerte, apasionada y muy sensual que además de sorprenderme y me complace cuando me pongo a releerla. Ahora estoy en el proceso de gestación de una nueva novela y estoy como toda embarazada: desviviéndome ya por esa criatura que va contigo en el vientre a donde quiera que vayas.
¿De que trata la nueva novela que has estado escribiendo? ¿Para cuándo estaría saliendo al mercado?
-Deberá estar saliendo en 2013. Contratada también como Las Horas y Las Cien Voces por el sello de narrativa Grijalbo de la Random House Mondadori. Es un proyecto ambicioso del que prefiero no anticipar demasiado… Es parte del secreto que siempre nos guardamos los autores. Sólo te puedo adelantar que va con buen pie y me tiene entusiasmada.
¿Cómo calificas tu segunda novela “Las cien voces del diablo”?
-Una novela donde se reflejan y desatan las pasiones humanas.
¿Le harías la segunda parte a Las horas del Alma?, ¿cómo sería esa continuación de concretarse la idea, de persistir?
-Pues no lo sé. De momento irrumpió una novela nueva y comenzó a gestarse y ella estoy… Pienso que cada novela tiene un final y cuesta volver a retomarla pero no lo descarto tampoco.
Escribir un best seller, ¿te ha hecho sentir cerca de la popularidad, debido al nivel de ventas, o crees que todavía necesitas escribir muchas más novelas para llegar mejor a un número mayor de lectores de novelas?
-Lo único que tengo en cuenta en esto de la popularidad es que mientras más lectores ganas más alto es el compromiso que contraes contigo misma y es en eso en lo único que pienso y lo primero que tengo en cuanta a la hora de comenzar un nuevo proyecto de trabajo.
¿Y por qué precisamente irrumpes en el mercado literario con una saga?
-Lo de la saga esta dado por la necesidad de plasmar el fresco del siglo XX en Cuba. Por eso las cinco generaciones que se entrelazan en Las Horas del Alma a través de dos familias: Los Monteagudo y Los Falcón.
¿Sientes que Tarragona es una sitio ideal para crear?, ¿por qué? ¿Tienes algún sitio predilecto en aquella ciudad a orillas del Mediterráneo a donde vas a pensar, o escribir o a leer?
-Tarragona es una ciudad que te enamora con sus atardeceres rojos y su mar omnipresente. No sé vivir sin el mar. Pero no suelo ir a ningún sitio para sentarme a escribir. No puedo hacerlo fuera de mi caracola, o mi cuevita como yo le digo a ese rincón que tengo en mi casa. Entre mis libros con mi tacita de café cubano y ese ordenador que se entiende sólo conmigo o mejor dicho el único que se acopla a mí porque soy yo la que no se acoplarme o entenderme con ningún otro cachivache. Es la química entre él y yo la que funciona y desde luego si a eso le sumas que estas rodeada de mar, y ruinas romanas y gente de gran corazón pues es difícil que las musas se resistan.
¿Algún autor favorito?
-No soy capaz de decirme por ninguno sin correr el riesgo de dejar a alguno fuera. Me he pasado la vida leyendo: Los clásicos españoles, los rusos, franceses, alemanes. Desde la generación del 98 hasta los contemporáneos. Entre todos si tuvieran que nombrar dos autores fetiches te diría: José Martí y Dulce María Loynaz.
¿Te preocupa lo que conocemos como: “trascendencia”? ¿Hasta qué punto de sientes cómoda con tu trabajo?
-Más que sentirme cómoda, te diría que amo mi trabajo y que no concibo hacerlo sin amor. La creación es el acto más íntimo que existe y es entrega total y me apena que muchas personas no entiendan esto porque se pierden la mejor parte de lo que es en si este oficio. No me preocupa la trascendencia. Es algo que no está en las manos de nadie. Es sólo el tiempo quien decide que nombres pasan o se quedan y el único encargado de decidir lo que puede llegar a ser o no trascendental.
¿Te sientes satisfecha con lo alcanzado hasta este momento?
-Me siento satisfecha. Hace unos años cuando escribía con una pluma estilográfica cargada con mercurocromo esto de lo que hoy estamos hablando era un sueño remoto que parecía imposible, pero eso no quiere decir que me acomode y no me imponga nuevos retos. Mi lema es: La mejor obra es la que estás por hacer. Qué lo consiga o no es otra cosa, pero al menos lo intento y pongo en ello mi empeño.
Ahora, si un lector te dice que halla puntos de contacto con obras emblemáticas del llamado boom de la Literatura Latinoamericana de los ’60, ¿qué le sugerirías?
-Qué en cada libro que lean reciban la naturaleza personal de cada autor. No importa a la escuela que pertenezca. Cada autor entrega lo suyo, tiene su sello propio y trasmite sangre propia. Cada uno de nosotros pone el alma en cada obra que crea.
Tarragona – Montreal, verano del 2011
Ana Cabrera Vivanco (La Habana, Cuba, 1950), es autora del ensayo “El misterio de las sacerdotisas de la sacerdotisa de Eros; y La Voz del Silencio, biografía de Dulce María Loynaz, libro editado en Cuba en diciembre del 2000 por la editorial Ciencias Sociales; y en Tenerife, Canarias, en el 2002. Las Horas del Alma, su primera novela, fue contratada por el prestigioso sello Grijalbo de la Random House Mondadori de Barcelona, y editada en marzo el 2009; además por Círculo de Lectores de Random House Mondadori en enero 2010, y la de Best Seller de Bolsillo en marzo del 2010 por la editorial Plaza Janés; la novela ha sido traducida al servio. Las Cien Voces del Diablo, su segunda novela, ha sido editada por el nuevo sello de Narrativa Grijalbo 2011, y también por El Círculo de Lectores de Random House Mondadori. Actualmente la autora reside en Tarragona, España, donde trabaja como ensayista y colaboradora de diversas publicaciones digitales sobre temas hispanoamericanos. Las horas del alma ha sido una de las novelas más votadas por los lectores en el año 2010, y a su autora se le ha seleccionado: revelación del año 2010 por los votos de sus lectores
Ihosvany Hernández González (Ciudad de la Habana, Cuba, 1974) fue guionista de programas dramáticos para la radio. Desde el 2004 reside en Montreal, Canadá. Ha obtenido algunos premios y reconocimientos literarios, como el Primer Premio del concurso de cuentos “Nuestra Palabra” (Canadá, 2010); el Premio de reseña literaria Azafrán y Cinabrio ediciones (México, 2008); y el Segundo Premio, categoría cuento, del evento Tendiendo Puentes convocado por la Universidad de Toronto (Canadá, 2005). Algunos de sus poemas y cuentos aparecen en antologías y revistas literarias de Estados Unidos y Canadá, así como en Internet. Es autor de la bitácora La Parada de los Mangos .

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