Llegar hasta Yoani Sánchez no es cosa fácil. Vive en un piso catorce
y el viejo elevador soviético sólo cuenta con doce botones. Yoani es
una mujer menuda, de 32 años, cabellos largos y sonrisa amable, de voz
y convicciones firmes, sin afán de protagonismo. Orgullosa, dice que Generación Y es como un hijo que se ha apropiado de su vida.
«En Cuba no puedes mantenerte al margen de la política»
'Generación Y', la fuerza de lo pequeño. Entrevista a Yoani Sánchez.
Laura García Freyre, La Habana
Llegar hasta Yoani Sánchez no es cosa fácil. Vive en un piso catorce
y el viejo elevador soviético sólo cuenta con doce botones. Yoani es
una mujer menuda, de 32 años, cabellos largos y sonrisa amable, de voz
y convicciones firmes, sin afán de protagonismo. Orgullosa, dice que Generación Y es como un hijo que se ha apropiado de su vida.
Acaba de recibir el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, que entrega el diario español El País. El blog Generación Y vuelve a estar en los titulares de la prensa.
¿Considera que su premio, así como el de Raúl Rivero en 2007, es un espaldarazo al periodismo independiente?
Sí. No soy periodista y este premio, además, significa un
reconocimiento al periodismo ciudadano, al discurso civil, a la opinión
del individuo, y que las visiones personales de la cotidianidad son
bien recibidas. Recibir este premio ha sido una sorpresa muy linda para
mí. Sinceramente, no lo esperaba, mucho menos a una edad tan temprana.
Por otra parte, demuestra que la prensa oficial cubana está caduca y
que poco o nada refleja los intereses y la vida cotidiana del ciudadano.
¿Sabe cómo se ha recibido la noticia en la Isla?
No he tenido ninguna noticia que se relacione con alguna institución
oficial, ni siquiera de la Unión de Periodistas de Cuba. El premio
coincidió con el cierre del Congreso de la UNEAC y seguramente la
noticia se filtró en el Congreso o en algún otro medio oficial.
¿Qué es lo que sigue para Yoani?
Seguir escribiendo, a pesar de las dificultades. Todo el tiempo
invertido, las largas caminatas buscando un cibercafé y la tensión que
todo esto genera, han valido la pena. Me mantengo muy positiva en que
me darán el permiso de salida para ir a recoger el premio el 7 de mayo,
pues no creo que el gobierno quiera hacer un papelazo prohibiéndome la
salida. Mis próximos escritos serán sobre la "tramitología" que
enfrentaré, así podré compartir con los lectores el día a día previo al
viaje a España y muchos se darán cuenta de las trabas y de lo difícil
que es conseguir un permiso para salir de tu propio país.
¿Cómo se decide usted a hacer público un discurso que por años mantuvo en la intimidad de su casa, con su familia?
Yo reflexionaba que la mejor fórmula para evadir la vigilancia, los
controles y la censura es decir realmente lo que uno piensa y poner su
cara y su nombre en las opiniones, porque de esa manera desarticulas
todo un andamiaje de observación sobre tu persona; mostrar públicamente
las cosas que a uno no le gustan, las opiniones contrarias a las
opiniones oficiales. Pienso que es el mejor método para autoprotegerse,
porque si escondes, entonces esas cosas se vuelven en contra tuya.
De alguna manera es lo que quiero hacer con el blog, una autoterapia
medicada por mi misma, hacer catarsis de las cosas que pienso y que no
puedo publicar, no puedo decir en la prensa oficial. Primeramente,
porque no soy periodista. Soy filóloga de profesión, pero después que
regresé de Suiza, donde estuve dos años, no he trabajado más
oficialmente.
Me dedico a hacer traducciones al alemán o cualquier trabajo que aparezca freelance, que me dé un poco de dinero para sobrevivir, pero no trabajo para el gobierno. Hago periodismo, trabajo para la Revista Consenso,
de debate y reflexión, que hacemos seis personas. Es una manera de
sacerdocio, porque es una revista que nos lleva mucho tiempo, recursos
personales, nos crea un montón de problemas y suspicacias y sospechas
entre la intelectualidad cubana, entre la propia oposición, pero que al
final disfrutamos mucho.
¿Cómo decidió hacer un blog?
Regrese a Cuba en 2004 y desde entonces trabajé en Consenso.
La revista ha sido durante tres años el combustible necesario para la
idea de crear un blog; trabajar en grupo, reflexionar, debatir,
confrontar opiniones, utilizar la infraestructura de internet y
aprender a moverme en ella.
Empecé el blog en abril-mayo de 2007. Fueron muchos elementos los que
influyeron para su creación. Primero, conocí la tecnología bloguer y
después, cuando conocí el blog Mi isla al mediodía,
pensé que era un buen ejemplo para mí, porque era lo que yo estaba
buscando: un espacio sin una línea editorial, sin un perfil, sin jefe,
sin la sobriedad de una publicación periódica, donde yo pueda decir las
cuestiones de cada día.
¿Cuál es el origen de 'Generación Y'?
Había terminado la polémica intelectual a propósito del "caso
Pavón", donde la gente probó que un medio tan rudimentario como el
email se puede convertir en un elemento muy interactivo, múltiple, y
que puede funcionar casi como una internet. Y la necesidad que me quedó
de decir un poco más, sin estar en el marco de una polémica mayor,
integrada por gente más famosa e importante.
La polémica no es monopolio de importantes escritores, ni puede ser
un reducto exclusivo de las víctimas de Pavón. Creo que hay otras
víctimas, muchas víctimas, y me quedaron muchas cosas por decir.
Entonces dije: quiero decir cosas y tengo esta infraestructura blog que
me permite la libertad de decir las cosas que quiero, en el tono que
quiero, y yo tenía un poco de tiempo.
Así nació Generación Y, sin ninguna propaganda. He evitado
hacer presentaciones sobre mi blog. Se ha ido construyendo solo, la
gente ha puesto links, yo he puesto otros; así, la solidaridad bloguera
ha ido creciendo. Lamentablemente, aquí se anuncian mucho los proyectos
y al final el resultado es muy frustrante.
¿A quién va dirigido su blog?
Mi blog es una especie de monólogo, que he necesitado hacer para
expulsar cosas que no quiero seguir guardando. Va dirigido a cubanos.
Pienso que la manera en que escribo, las palabras que uso, son
evidentemente para un público cubano. Pero cualquiera puede leerlo,
porque, además, los conflictos que plantea son inherentes al género
humano. "No me gusta, me gusta, me duele", como las cosas que pasan en
mi país. Eso es inherente en menor o mayor grado.
Lo que podría ser una reflexión doméstica, personal, está marcada
por la política, porque en Cuba no puedes mantenerte al margen de la
política, no te puedes crear una burbuja apolítica. Entonces, esa
catarsis, desde mi centro personal, doméstico, de mi familia, las
experiencias con mi hijo, en la calle, en mi barrio, evidentemente son
biopsias de la realidad.
¿Tiene usted su propia línea editorial? ¿Cuáles son sus objetivos?
No la tengo. Pienso que la cosa es reflexionar desde un punto muy
personal. Se define día a día en la reflexión personal, con las
experiencias que tengo. No hablo de lo que no sé, de lo que no viví.
Pero no hay una línea editorial definida fija. Hay gente que me dice:
"se ve que eres filóloga". Pero tampoco hay una intención de alardear
con el lenguaje, de llenar eso de palabras complicadas que al final
nadie entiende, ni de metáforas, ni de ficción, ni de hacer literatura.
No es la idea, la idea es contar mi día a día.
Lo de "el objetivo" me suena a Congreso del Partido. El objetivo es
una autoterapia, una terapia personal de sacar lo que traigo. Si
alguien, mirando lo que hago, se siente contagiado y dice: "yo también
quiero decir", y hace su propio blog, me sentiría también muy feliz.
Incluso, yo digo que lo mejor que le desearía a mi blog es el olvido,
que haya tantos blogs en Cuba, tanta gente con su verdad y su
experiencia, que Generación Y sea uno más. Ese protagonismo
no me gusta. Prefiero que la propia proliferación del blog sea la señal
de que hemos empujado un muro, que se han abierto espacios, de que se
puede…
¿Cómo define los temas y de qué manera publica los trabajos en internet?
Los defino día a día. Hay temas que se me han pasado por falta de
tiempo, porque no he tenido acceso a internet los días en que ha estado
en su máxima expresión. Son, básicamente, Cuba, mi realidad, mi barrio,
mi casa y mi familia. Siempre vistos desde la óptica de una persona que
nació en los años setenta, marcada por experiencias comunes, como los
muñequitos rusos, las escuelas en el campo, los nombres con Y, la
emigración y toda esa serie de elementos comunes a un grupo de personas
que ahora tienen entre 25 y 40 años.
Hay mucha gente en Cuba que tiene mucho que decir, pero
lamentablemente son analfabetos informáticos. Con diez minutos de
internet, puedo actualizar mi blog. Una persona que no domina bien la
tecnología, la sientas en la computadora con acceso a internet,
derrocha una hora y no hace nada productivo. Se está dando esa
contradicción entre una generación mayor, que tiene mucho que decir,
que tiene una buena formación, pero no domina la tecnología, y la
generación de hoy, que domina la tecnología, pero que no tiene mucho
que contar, porque aun no termina de hacer reflexiones, no se ha
sentado a pensar y sacar sus conclusiones. Lamentablemente, la cuestión
ahora es cuánto puedes moverte en internet, con qué eficiencia lo haces.
¿Existe una comunidad de blogueros en la Isla? ¿Se apoyan mutuamente?
Conozco a algunos, incluso unos con seudónimos. La mejor ayuda que nos podemos hacer es linkearnos,
y hacer referencias sobre nosotros. Hay mucha solidaridad entre
nosotros, nos nutrimos unos de los otros. Los blogueros son solidarios,
no puede ser de otra manera. Un bloguer se nutre de los enlaces, de las
referencias de los otros…
Dado que el acceso a internet es limitado, ¿mantiene comunicación con sus lectores?
Me llega mucha correspondencia de Cuba, la mayoría con seudónimo; de
Estados Unidos, España, mucha gente de Venezuela me escribe. De todas
partes del mundo. Hasta de China. Parece que han puesto links a mi
blog. A través de la correspondencia, tengo mucho contacto con mis
lectores. Ahora mantengo más comunicación a través de los comentarios
que dejan, aunque no siempre me es fácil entrar a leerlos.
La opción de tener comentarios no la tuve desde el principio, pues
cuando comencé no tenía el software correcto para hacer un blog.
Entonces era una página un poco rudimentaria y me tomaba mucho tiempo
cada vez que tenía que actualizar. Luego conseguí el programa Word
Press. La nueva estructura me es muy grata, porque la gente puede
interactuar. Ahora sí, sin filtro, todo el mundo puede decir lo que
quiera, incluso se pelean entre ellos.
Los comentarios permiten que los lectores interactúen. Sin embargo, las discusiones en ocasiones se tornan banales, solariegas…
Los comentarios los tengo en un segundo plano. La página principal son
mis post, pero no tienes por qué leer los comentarios; y si es un
solar, pues eso también es parte de nosotros. Pero hay gente que
escribe cosas muy interesantes, personas que podrían tener un blog por
las cosas que reflexionan, por lo bien que escriben. Otros que atacan
con seudónimos, porque tras la máscara del seudónimo te puedes permitir
casi cualquier cosa. Otros que ponen artículos del Granma. Cada cual va haciendo lo que puede.
¿Tiene miedo? ¿Cómo logra que no la inmovilice?
Ya pasé la etapa del miedo. Miedo uno siempre tiene, porque siempre
hay algo que perder. Ya no puedo perder mi trabajo, porque no lo tengo;
no puedo perder el permiso a salir de Cuba, porque no quiero salir de
Cuba. No quiero un televisor, ni un mejor empleo. Ya he renunciado a
todo eso. Lo que me queda es mi libertad, y miedo a perderla, uno
siempre tiene. Normalmente, logro controlar el miedo. Eso lo controlo
bien, diciéndome a mí misma que hay mucha gente que está haciendo cosas
quizás interesantes, más frontales. Hay gente que está haciendo cosas
mucho más osadas, como partidos de oposición. Y la marcha que hicieron
en diciembre por los derechos humanos.
Pienso que cada uno debe hacer lo que le corresponde en su campo de
acción. Soy filóloga, una persona de los medios, conozco la informática
y este es mi campo de acción. Si cada cubano hiciera algo en su campo
de acción, empujaríamos el muro. Lo que pasa es que hay algunos que no
se han dado cuenta de que pueden hacer algo.
El tema del financiamiento siempre está presente en proyectos independientes como el suyo. ¿Que opina al respecto?
El argumento de la financiación es el que más rápidamente usa el
gobierno para desprestigiar cualquier proyecto independiente en la
Isla. De dónde viene el dinero. Somos muy cuidadosos en ese punto.
Incluso con mi blog. Después de que se publicó una nota de la Reuters,
que hizo que mucha gente lo visitara, recibí muchos ofrecimientos y
correos donde me preguntaban qué necesitaba. Y me he mantenido y me
mantengo en la idea de que lo que necesito es un link. "Pon un link,
difúndelo, comenta algo sobre lo que escribo, y esa es la mejor ayuda
que me puedes dar para que mi blog trascienda las fronteras estrechas
de la dirección Generación Y. Esa es la ayuda que quiero".
¿Para qué recibir financiación? Mi blog no va a ser mejor por tener
financiación. No voy a tener mejores fotos o vídeos. El caudal del que
se nutre mi blog son mis propias opiniones. No necesito tanto. Es una
infraestructura muy simple que se puede autoabastecer con nada.
¿Cuál es el costo de tener un espacio libre en el que se expresa de manera crítica sobre la realidad cubana?
Los costos son la sospecha, la eterna sospecha. Los que no lo hacen,
sospechan de por qué yo sí lo hago, de que alguna autorización tendré.
Y quizá yo soy la mejor propaganda raulista, como me han dicho algunos.
La sospecha de los que están fuera, que no pueden imaginarse tampoco
que alguien pueda emitir opiniones tan directas y seguir en la calle;
que me exigen la prueba de estar en la cárcel para confiar en mí,
prueba que no tengo ningún deseo de dar. Si mi autoidentificación como
bloguer tiene que pasar porque yo esté en la cárcel y demostrar que no
soy una agente, lo siento, no tengo ninguna gana de dar esa prueba.
La sospecha es el principal costo; la sospecha es manipulada por el
gobierno. Los que sospechen tienen todo su derecho. Hace mucho tiempo
que salí del círculo de las sospechas. De "¿será agente o no?". Eso a
lo único que conduce es a amordazarnos los unos a los otros. Ese es el
costo principal.
¿Es su hijo una inspiración?
Es mi inspiración en todos los sentidos. Mi inspiración y mi látigo.
¿Para construir un país mejor?
Una de las cosas más duras para mi generación es comprobar que ese
futuro del que nos hablaron tanto, que nos pintaron maravilloso, en
realidad era un espejismo. Nunca estuvimos cerca de ese futuro, ni
siquiera en los años de la subvención soviética.
Yo quiero, en relación con mi hijo, si no mejorar su futuro, al
menos que él tenga conciencia del futuro real que le toca. No llenarle
la cabeza de humo, con un supuesto futuro bello, de igualdad, de
fraternidad entre las personas. Sino que tenga la conciencia de que
este es un país que necesita mucho, que hay que hacer mucho por él, que
necesita tiempo, energía de todos sus ciudadanos, que hay que trabajar
comúnmente, buscar la reconciliación nacional, hay que invertir la
energía en este país, sacrificarse todavía más; aunque el sacrificio es
una palabra que tanto nos han dicho. Cuba no será el paraíso, pero es
nuestro infierno. Esta es una frase que he dicho cuando me cuestionan
sobre mi vida aquí. No creo que la vida esté en otra parte, sino que la
vida está en otra Cuba.
¿Cuál Cuba?
Una Cuba inclusiva, donde estemos incluidos todos. Una Cuba sin
paranoia, sin miedos, donde la ideología no prime por encima de
intereses de otro tipo, donde tengamos libertad de movimiento dentro de
nuestro propio país. Pero una Cuba de reconciliación, donde nos
concentremos en reparar las heridas del pasado, con un poco de
optimismo, para edificar un presente inclusivo para todos; los de aquí
y los de allá.
¿Qué es lo que más le preocupa del futuro de Cuba?
Lo que más me preocupa es cuánto tarde en llegar el futuro. Todo va
demasiado lento. El futuro va a llegar de cualquier forma, pero quizás
llegue muy tarde para mi generación, y eso me duele, porque no quiero
llegar tarde al mañana, quisiera llegar con energía, para poder
disfrutarlo y emplearme a fondo. El cómo será, ya lo veremos, pero
¡coño, cómo se demora!
¿Cómo le gustaría que fuera la transición?
Integral, no bastarán transformaciones en un sector y no en otro.
Tiene que ser una transición sin odios y, sobre todo, pienso que para
las personas que hoy están en el poder, tiene que ser un proceso en el
que actúen con modestia y de acuerdo con los intereses de la población.
Que se les bajen los humos de que ellos nos dirigen. Lo que tienen que
hacer es administrar la riqueza del país, su infraestructura, pero no
dirigirnos. Tengo fe en que Cuba sea un país donde los cubanos quieran
vivir, donde quieran quedarse, donde mi hijo quiera hacer su vida y
tener una familia; donde haya posibilidades y expectativas para
progresar económicamente, y donde la gente pueda expresarse
políticamente.

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