El astrónomo italiano Galileo, víctima de la
Inquisición al proclamar que la Tierra giraba en torno al Sol, tendrá
derecho en 2009 a una estatua en los jardines del Vaticano, informaron
medios italianos.
2009: Año internacional de la Astronomía
UNA ESTATUA DE GALILEO EN EL VATICANO
Galileo Galilei (1564-1642), nacido en Pisa (centro
de Italia) empezó a observar la Luna y las estrellas con un telescopio
revolucionario, y sus descubrimientos le permitieron confirmar la rotación de la Tierra en torno al Sol, teoría que ya había sido avanzada por Copérnico.
Galileo fue un abanderado de su tiempo, aunque no el único. Quiza el hecho de
haber sido sometido a un juicio que le llevó a una posterior
abjuración de sus teorías, es lo que más ha trascendido al gran público. Pero el
astrónomo de Pisa no estaba solo. A su alrededor y practicando la misma u otras
disciplinas, hubo muchos científicos que no siempre contaron con el beneplácito
del poder establecido, que en aquel momento era la Iglesia.
El astrónomo italiano Galileo, víctima de la
Inquisición al proclamar que la Tierra giraba en torno al Sol, tendrá
derecho en 2009 a una estatua en los jardines del Vaticano, informaron
medios italianos.
Una estatua "de tamaño natural" en mármol será
inaugurada en los jardines del Vaticano el año que viene, un homenaje
que deseaban algunos miembros de la Academia pontificia de Ciencias,
indicaron los medios.
Esas afirmaciones le supusieron la persecución de la Inquisición, que acabó obligándolo a renegar de sus tesis.
Hasta 1992 la Iglesia católica no reconoció que se había equivocado,
bajo el papado de Juan Pablo II, tras trece años de investigaciones. La
ONU proclamó 2009 como el Año internacional de la Astronomía, para conmemorar la primera utilización de un telescopio por parte de Galileo.
En la época de Galileo, El
Vaticano, que había comenzado a recelar de algunos científicos disidentes que se
desviaban de lo que explicaban las Escrituras, celebró no obstante los trabajos
de Galileo, y varios dignatarios de la corte pontificia mostraron un sincero
interés por el telescopio. Animado ingenuamente por esta aprobación, Galileo
publicó en 1613 unas observaciones sobre el Sol que venían a confirmar la teoría
copernicana. Encendidos predicadores dominicos proclamaron la herejía de los
«matemáticos» que pretendían contradecir la versión cosmogónica del Génesis.
Aunque en el púlpito no mencionaban a Galileo por su nombre, sí lo acusaron en
secreto ante la Inquisición.

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