Gran viajero, novelista de la soledad y de la errancia, admirador de Stevenson y de Conrad, Le Clézio es un autor de referencia en Francia. Al otorgarle el premio, la Academia sueca subrayó que se trata de un "escritor de la ruptura, la aventura poética y el éxtasis sensual" y un "explorador de la humanidad".
Premio Nobel de Literatura para el francés
Jean-Marie Gustave Le Clézio
Jean-Marie Gustave Le Clézio nació en Niza en 1940. Se formó en la época de eclosión de la 'nueva novela' francesa, movimiento capitaneado por autores como Alain Robbe-Grillet o Natalie Sarraute. Aunque no es uno de los autores franceses más populares a nivel es escritores más respetados en su país.
Gran viajero, novelista de la soledad y de la errancia, admirador de Stevenson y de Conrad, Le Clézio es un autor de referencia en Francia. Al otorgarle el premio, la Academia sueca subrayó que se trata de un "escritor de la ruptura, la aventura poética y el éxtasis sensual" y un "explorador de la humanidad".
Ha recibido los apodos de "escritor nómada", "indio en la ciudad" o "panteista magnífico",
porque es un enamorado de la naturaleza, porque creó un universo
imaginario en el que los mayas dialogan con los indígenas emberás de
Colombia, y los nómadas del sur de marruecos con los esclavos escapados
de las plantaciones mauricianas. Su obra, traducida a múltiples
idiomas, refleja una nostalgia de los mundos primitivos.
Hasta los años 80, Le Clézio tenía la imagen de escritor innovador y rebelde, alrededor de los temas de la locura y el lenguaje, pero luego escribió libros más serenos en los que la infancia, la preocupación por las minorías, la atracción de los viajes, pasaban al primer plano, lo que hizo que fuera leido por un público muy amplio.
Le Clézio nació el 13 de abril de 1940 en Niza (sudeste de Francia) en
una familia que había emigrado a la Isla Mauricio en el siglo XVIII.
Respecto a él se habla de "metafísica ficción":
en sus novelas, de escritura clásica y límpida, a veces falsamente
simple, cuestiona los fundamentos de la literatura tradicional, sin
limitarse a lo superficial. Su voluntad es "excavar lo más trágico, lo
más auténtico, para encontrar el lenguaje desgarrante que provoca las
emociones".
"Tengo el sentimiento de ser una cosa pequeña en este planeta,
y la literatura me sirve para expresar eso. Si me atriviera a
filosofar, se diría que soy un pobre rousseauista (adepto del filósofo
francés del siglo XVIII Jean-Jacques Rousseau), que
no ha comprendido nada", afirma, considerando que un novelista tiende
naturalmente a escribir sobre su juventud, "en la que lo principal le
fue dado".
Publicó después "La fibre", "Terra amata", "La Guerra", "Desierto"
(quizá su obra maestra), "Diario de un buscador de oro", "Onitsha",
"Estrella errante", "El pez dorado", "Diego y Frida", "Revoluciones",
"Urania", entre otros títulos. Su última obra publicada es "Ritournelle
de la faim".
Le Clézio reside desde hace mucho tiempo, junto con su esposa y sus dos
hijas, en Albuquerque
(Nuevo México, EEUU), pero pasa temporadas a menudo en el sur de
Francia.
El alejamiento no lo distancia de Francia. "Es con el idioma, con los
libros que hoy se puede todavía hablar de Francia, verla existir en
esta convergencia de corrientes", dice.

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