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Fredy Suárez: un bohemio al viento
Escrito por Gélico
“ FREDY SUAREZ ” …Y UN BOHEMIO AL VIENTO O
EL HOMBRE QUE CAMBIA EL TIEMPO
Soneándole a la fusion
Esta es la historia de un Juglar que no es perseguido por la Iglesia, por sus credos ni por el peligro que puedan poseer sus letras a cualquier Gobierno. Es la insidia de otro transmisor, mas que, es perseguido por su propia fábula, por su creación constante y el simple hecho de ser un auténtico bardo de nuestras circunstancias y cosechas, de los hechos cotidianos, de los pensamientos, de un suceso inminente.
El placer recreativo que ahuyenta las tristezas del corazón es, sin dudas, necesidad inexcusable del hombre . El encanto de agradar, sobre todo, al ser que en su alma reclama alborozo, es mucho más difícil si el pecho no guarda los síntomas y el precepto que se requiere para ser un verdadero trovador. Literalmente hablando: un juglar de nuestros tiempos.
Tampoco quiero considerarlo el Gonzalo de Berceo de la Península Ibérica en el Medioevo, tal como en la modernidad lo fue/hizo Silvio Rodríguez (a mediados del los años sesenta del siglo pasado), con el rompimiento de la lírica y el estilo, titulando la tendencia como “Nueva Trova”; Fredy Suárez es un poeta diferente (llamémoslo ahora Trovador, compositor o simplemente un cantante), sin mucha complejidad en su texto pero con un encanto inigualable en su canción.
Desde un verso repleto de una exquisitez metafórica, hasta un coro sencillo y superficialmente popular, está conformada la canción de uno de los artesanos de la música más fructíferos que posee las tierras de éste continente nórdico. Con un estilo inigualable, un sello distintivo que lo señala e identifica, su voz y composición se convierte única en su tipo. Debe ser este el motivo que tantas orquestas lo persiguen para teclear sus canciones.
Aunque no ha faltado quien lo compare con el Joaquín Sabina o el Luis Eduardo Aute de Canadá (debe ser por el sonido un tanto europeo en el que brillan sus composiciones y el texto inteligente, simbólico, con que muchas veces dicta paisajes urbanos y humanos). Fredy Suárez, en lo que va de año, ha “parido” más de 100 canciones, las cuales, en su mayoría, han sido alabadas dentro del público torontiano y en las noches de reunión festiva con músicos y otros bohemios que por ahí andan.
Fredy es de ese tipo de hombres que convierte sus pensamientos, también sus pasos, en eternas canciones (ejemplo tenemos su gran producción). En sus tiempos libres, si es que se puede llamar “tiempo libre” a la creación constante de un artista, se dedica a pintar sus esperanzas. Pues este Juglar, además, lleva un pintor dentro, donde riega otras plantas de las que no puede cantar.
Natural de la ciudad de Cienfuegos, Cuba, Fredy fue criado en el seno de una familia de artistas. Por ejemplo, su padre Pedro Suárez, quien era un profesor de pintura y escultura y reconocido por su labor artística dentro y fuera del país, lo impulsó, desde temprana edad, para el desarrollo de su talento cómo músico, poeta e ingeniero de su propio universo. Su hermano, Aramís, un diestro escultor con varios premios a su disposición. Y si fuera poco, su hija Clavelvys, es una destacada pintora y su donde su obra se ha expuesto en diferentes países europeos. Su nieto: ¿otro artista más?
Yolanda, una de sus guitarras.
Sin dudas, Fredy Suárez es de los que cambia el tiempo con sus canciones; con sus guitarras, que son sus amantes vestidas de su desnudez natural, y cada una con un incondicional nombre de apodo. Radicado en Toronto, Canadá, desde 1996, ha sido parte y formato de numerosas bandas de renombre nacional. Hace apenas un año, Fredy se ha convertido en su propio productor. Creando su personal estudio de grabación en su misma casa y que, arrimándose a su amiga “la noche”, la mayor parte de la semana se pasa grabando sus composiciones, sus temas, cualquier ocurrencia musical; y en muchos casos, sus colegas amigos se unen al estudio para aportar sus manos, el conocimiento, la música y grabar en conjunto canciones de ejemplo.
Con su razón totalmente abierta, como una eterna caída de un paracaídas, también este señor es de mente noble y buena. Es amigo de sus amigos y, los que bien lo conocen, pueden corroborarlo. “Es de esa gente que siempre quiere hacer algo y sabe que el mundo necesita de esas cosas”, como expresa un amigo, “Fredy será siempre reconocido y será recordado como leal a sus sentidos, como un buen amigo”.
Podría contar más cosas: unas miles, usar comparaciones, voltearme sin prejuicios hasta las primeras canciones del mundo, usar a este cantante como ejemplo de un ser humano o de un trovador suelto. Pero así es Fredy de simple, ocupándose de ser como los verdaderos seres que mueren como viven y dejan una riqueza atestada a quien lo escucha.
Así es Fredy –repito-, mi amigo viejo, con un cigarrito, con un maní a deshoras. Pensando siempre cuando camina, tal vez, en alguien que él hará feliz en más de mil canciones y su guitarra, como si fuera parte de su cuerpo, al hombro habitándolo en su desdicha amada.
Ahí va, no sé si se acerca o se aleja, pero firme, con una sonrisa cortada y franca cuando te mira, unas gafas de siempre y un sombrero inmortal como atrapando sus nuevas ideas.
Herrores de gramática que huno comete abeses. VISITELOS rectificar es de sabios. Por ejemplo: Es erróneo utilizar la palabra alíneate cargando el acento en la i. Lo correcto es decir alinéate, como se dice apéate, aséate.
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