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Escrito por Rocío de Juan Romero   

E N G A Ñ O S


Por Rocío de Juan Romero*




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No recuerdo la calle, es inútil que me presiones. Comprende que sólo tuve que mirar la dirección una vez, la primera. Después el trayecto se me hizo conocido, inevitable, parte de mi ser. Sí, me acuerdo del número del portal, el 43. El inmueble tenía tres pisos, quizá cuatro. Ella vivía en el primero.


No sé por qué acudí allí, debes creerme. Siempre me he alejado de esa clase de historias. Pero en aquellos momentos necesitaba que una fuerza superior ratificase mi destino. ¿Sería director? ¿Me destinarían a Bombay? No, no te esfuerces en disculparte. Tú nunca fuiste capaz de escuchar mis peroratas profesionales. Aceptabas todo sin cuestionar nada. Yo no. Sabes que no soy así.


Una vez que te abrían el portal, no hacía falta llamar a la puerta. La casa estaba en penumbra. Enseguida percibías el olor del sándalo consumiéndose. Había una mujer anciana, vestida de negro, que me guió, la primera vez, hasta una habitación al fondo del pasillo. Después no hizo falta. Ella me aguardaba allí, sentada detrás de una mesa. En su rostro palidísimo destacaban sus ojos oscuros ribeteados de kohl y los labios muy rojos. Vestía de azul cobalto, y su larga cabellera oscura se desparramaba por la espalda como una cortina de lluvia. Se presentó como Estrella.


Sí, me echó las cartas. No creo que alguna vez se hubiese topado con un cliente más incrédulo que yo. Pero su voz ronca desgranaba frases que me retrataban. No me miraba a los ojos mientras hablaba, buscando confirmación a sus palabras. Eso me hubiera hecho desconfiar. No, se limitaba a leer lo que aquella baraja le decía acerca de mi pasado. Sus uñas largas y rojas se deslizaban de una carta a otra y yo me quedaba embelesado.


Debes entender cómo me sentí. Ella describió muchos sucesos de mi pasado. Pensé que, entonces, podría hablarme sobre mi presente y futuro. Así que volví una segunda vez, y una tercera, y una cuarta. Me dijo que me iría a Bombay, pero no como director. Me dijo que me acompañaría una mujer que no era mi esposa. Me dijo que tú y yo romperíamos, que nuestro matrimonio finalizaría por desavenencias.


Así que ya ves que todo es cierto. No me dieron el puesto de director, pero a Estrella le gusta la India, así que iremos allí, después de todo. Ya tengo varios contactos y posibilidades de trabajo. Siento, debes creerme, que todo haya sucedido así.


Pero lo que no entiendo es ese empeño tuyo en desacreditarla. ¿Qué tú dejaste a propósito el periódico abierto por la página de su anuncio? ¿Qué la llamaste antes de mi visita para contarle todo? ¿Qué le pagaste para que me desanimase a ir tras ese puesto de director en Bombay? ¿Qué ella es una farsa, que se pone el disfraz de adivina por las tardes y se cambia a camarera por las noches?


Mira, cariño, no accederé a tu idea de un careo entre ambas para demostrar quién miente o dice la verdad. No podrás encontrarla, ella ya no vive allí. Mañana me voy con Estrella y no voy a cambiar de opinión. ¿Quién es honesto hoy día consigo mismo? Yo te cuento todo ahora, pero cuando ya es demasiado tarde. Tú haces lo mismo. La diferencia con Estrella es que tú y yo usamos un disfraz invisible, con el que igualmente nos engañamos y queremos vivir engañados.


En resumen, cariño: hoy por hoy, prefiero que me engañe Estrella.

 



*Rocío de Juan Romero: (Bilbao, 1977)
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Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de León y especialista en Comercio Internacional. En la actualidad trabaja en el Departamento de Exportaciones de una empresa de Burgos. Su trayectoria literaria se ha enfocado hasta ahora hacia el relato corto, aunque su objetivo es dedicarse a la Literatura Juvenil.


PREMIOS:
- 1er Premio IX Certamen de Relatos Breves de Mujer “Ayuntamiento de Valladolid”, 2006.
- 1er Premio I Certamen de Microrrelato Joven “Ciudad de Algeciras”, 2007.
- 2º premio III Certamen Literario “Antonia Cerrato”, 2007.
- 3er Premio I Certamen Literario Internacional “Creaciones Literarias Ediciones”, 2007.
- 2º Premio I Certamen de Microrrelatos “BAS”, 2007.
- 2º Premio Concurso Literario “El tiempo y sus relatos”, 2007.
- 1º Premio Certamen de Relatos Cortos “Arcamadre”, 2007.



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Comentarios (2)add
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escrito por marco , junio 16, 2008
Hola Rocio, me gusta mucho este relato: cada uno de nosotros enganamos, nos enganamos y somos enganados. A pesar de ello para poder amar tenemos que tener confianza en si mismo y en el otro. De creencias y de ilusiones nos alimentamos para ser felices. Besos admirativos. Marco
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escrito por Rocío , junio 19, 2008
Hola Marcos, muchas gracias por leerme y por tu opinión.

Una de las cosas que debería chocar de este relato es que no todos los engaños son iguales: no es lo mismo la traición que la mujer hace al marido, la que Estrella le hace a la mujer y la que el marido hace a su esposa. La gran paradoja del protagonista es basarse en una falta pequeña de su pareja para disculpar la suya, que es mayor.

En todo caso, la falta de confianza y verdadero cariño, lleva a eso: a engaños, que van creciendo hasta hacerse grandes y con funestas consecuencias.

Besos también para ti :-)
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