UNA DESPEDIDA DA LUGAR A UN REGRESO
Por Loreto Sepúlveda B.
Universidad de Concepción
(CHILE)
Deben ser pocas las personas a las cuales las despedidas no les causa ningún efecto; pues a diario nos estamos alejando de lugares, personas y situaciones.
Generalmente las despedidas se asocian al distanciamiento de una experiencia agradable vivida, a la separación temporal con personas que se estiman o al alejamiento de lugares especiales en que se ha estado, en definitiva, cualquier vivencia que tenga una connotación de inolvidable marcará un antes y un después en nuestra vida.
En esta experiencia que resulta tan cotidiana y que forma parte del diario vivir, tiene una participación especial el grado de sensibilidad con la cual nuestros sentidos perciben el entorno de manera minuciosa y detalladamente, similar a un lente de aumento en el que se agigantan los ambientes, aromas, temperaturas, luminosidad, sonidos, sabores, entregando con ello una visión más acabada, íntima y personal, la que a su término provocará un sentimiento de nostalgia que marcará ese instante.
El tiempo en su vertiginoso y cíclico movimiento nos está legando un pasado que imperativamente tenemos que despedir y de manera simultánea invitando a construir un futuro de sueños, que nos motivan, sacuden, refrescan e incentivan a hacer cosas nuevas.
Lo importante de las despedidas, es reconocer la existencia de un tiempo vivido y compartido que deja experiencias únicas e indelebles, las que de no haberlas tenido, habrían hecho de nuestra existencia una vida sin recuerdos y las añoranzas se generan a partir de los recuerdos.
La nostalgia de una despedida trae consigo la esperanza de un anhelado regreso. Es preciso despedir el atardecer para ver llegar el alba.
COMPROMISO CON LO QUE SE HACE
Hacer las cosas bien es un acto de profunda convicción, que involucra respeto (por uno y los demás), y responsabilidad en las acciones que desempeñamos (por pequeñas o grandes que éstas sean) con lo cual la responsabilidad pasa ser un valor transversal que va de la mano de la disciplina y organización, pues se requiere además de interés en el objetivo, dedicación y mesura para obtener buenos resultados, sin descansar en otros, aquello que nos corresponde asumir personal e individualmente.
En este simple proceso en que aparentemente la forma de actuar resulta tan obvia, cada persona tiene su propia interpretación, lo que para algunos es un acto de honestidad para otros es algo ligero que puede delegarse en otros lo que viene a reflejar el estado de madurez, pues se requiere de una actitud vertical, consciente y consecuente para obtener el respeto y afecto de los demás.
La comunicación es un elemento fundamental que está estrechamente relacionada con la confianza, pilar fundamental para crear vínculos y con ello el sentido de pertenencia que hace que la persona se sienta identificada con una institución, empresa, nacionalidad, colegio, universidad, equipo de fútbol, etc. lo que provoca una fuerte carga emocional que motiva a hacer las cosas con afectividad.
Cuenta la historia de un académico, quien estando de visita en la Universidad de Salamanca en España, se acerca al encargado del aseo (quien mantenía los pisos relucientes) y al preguntarle como van los alumnos, el responde con mucha satisfacción: “nos ha ido muy bien este año; hemos sacado muchos profesionales” en esta simple expresión es posible apreciar un compromiso con la institución - pues habla de lo bien que le ha ido en un sentido casi personal, se apropia del éxito obtenido, hay honestidad en sus palabras lo que habla del agrado que siente por lo que hace. Las grandes instituciones la forman las personas que la integran, no los capitales que se invierten.
Finalmente, cuando hacemos las cosas bien, nos estamos conectando con nuestra propia esencia, con lo mejor que tenemos, con las buenas intenciones, la verdad, el respeto, la ética, con el amor a nosotros mismos y a los otros. Ello tiene un doble sentido, primero reflejará los que somos y segundo lo que somos capaces de hacer.
Alguien dijo que el amor es verbo y no sustantivo. La mejor frase es aquella que incluye verbo pues representa la motivación y la acción.
LA LIBERTAD QUE CAUSA EL DESAPEGO
El apego está definido como un estado emocional fuerte a aquello que amamos y está estrechamente ligada a la creencia de que forma parte de la felicidad, dicho de otra manera, la seguridad de contar con lo que se anhela otorga una profunda satisfacción similar a la felicidad.
Cuando se mira el mundo desde la perspectiva del apego, la visión es limitada, reducida y segmentada. El ser humano se encierra en sí mismo y mira el mundo desde ese enclaustramiento intentando que los demás también lo hagan desde allí. Su falta de libertad interna los resta en el plano personal y social que dificulta su entrega a los demás. Por lo tanto, el desapego viene a representar el des-pegarse del ego, apartarse, desprenderse del afecto al yo. Es renunciar al yo, mirar al tú para vivir el nosotros. Es salir de la yoidad para alcanzar la nostridad. Por consiguiente, el desapego es el pasaporte a la libertad de pensar, sentir y actuar para entender y aceptar a los demás.
Platón escribía que buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Suavizando las penas de los demás casi olvidamos las propias o dicho de otra forma, las nuestras son mínimas ante el resto. La felicidad está en compartir los que nos ocurre, previo a ello es necesario trabajar los valores como la nobleza, la honestidad y la bondad.
Llegamos al mundo con el cuerpo desnudo y las manos vacías, porqué insistir entonces en hacer de este viaje, una conquista de bienes y poderes que alejan de los afectos sesgando las oportunidades, pues éstas llegan en la medida que se le brinden los espacios.
El ser humano a diferencia del resto del mundo natural y animal, se caracteriza por su capacidad de pensar y su mente es un universo aún sin explotar, lo que deja de manifiesto las capacidades de las que está dotado para dirigir las emociones y mejorar las conductas que le permitan tener una mejor calidad de vida.
La vida pasa por nosotros, por aquello que sentimos, por la espiritualidad que nos recoge, por la libertad de pensamiento y por la fuerza que ponemos en alcanzar lo que anhelamos, para llegar ello tenemos que desprendernos de lo que nos impida volar.
Loreto Sepúlveda B., escritora chilena con una trayectoria de más de veinte años escribiendo para Boletines, Revistas e Informativos universitarios, nacionales e internacionales. También ha publicado sus trabajos en sitios web www. contadoresaic.org (Miami, USA), www.letraria.cl (Cagua, VENEZUELA), www.canasanta.com (Toronto, CANADÁ y www.udec.cl/AGS (Concepción, CHILE)
Publicó el libro GIRASOLES Para ti, el año 2002 en el marco del Programa de Extensión Cultural de la Universidad de Concepción, Campus Chillán y actualmente se encuentra trabajando en el libro UNIVERSIDAD CON HISTORIA DE MUJER
Ha participado en Ferias de Libros en Chillán, Chile. Además en el XVI Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo en Cartagena de Indias, Colombia, Noviembre 2004 y en León Guanajuato, México, Septiembre 2007.
Participa periódicamente en Talleres, Seminarios y Cursos sobre desarrollo personal y autoayuda, con lo cual va fortaleciendo la temática de sus escritos, como son los valores que identifican al ser humano, sus acciones y todo el entorno que rodea al hombre.

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