hasta alcanzar su tramo de tierra colorada y
perfecta
echando raíces de verdes encendidos
que alumbran los costados abiertos
en que me he vuelvo un ojo redondo
rodando en la tarde sin cauce.
Ahora que soy casi tan grande como mis pies
sigo el rastro de esas conchas
con la misma verdad en los riñones
donde croan las ranas que me saltan dentro
con la misma inocencia en cada hueso
donde afloran los lirios de todos mis dolores
con la única sonrisa en la pisada
que enarbola tomeguines y hojas de naranja
en el regio crujir de mis tendones
Ahora que mis costillas se ensanchan
con la aguja de estos juncos en el pecho
ensartando collares que hablan del apego
tras el biombo que siempre ando buscando;
en el atrio de la noche
al final de la escalera
en el juego irrepetible del mirar que quema…
y el pecíolo de los muertos tambaleándose
en mi ceiba de cabellos claros
y la prisa de mi nombre gritándome dentro
ese grito pendular y sabio
que revela el corazón de los tejados
o la lluvia cayéndome en la espera
del blanquísimo fantasma de otros brazos.
Ahora que arrastro mi gran trozo de cielo
con la misma firmeza conque trato
de matar la burla de mis hombros
en el escorzo apretado de las sombras,
la suavidad se hizo nido en otro pámpano
el puño de vidrio deteniendo el golpe en cada
puerta
me destapa los guijarros de la voz
que me dictan paisajes ya nombrados
en el eterno trabajo de parir hormigas
despachando en mí sus infinitos pasos.
Y la sangre de mis ojos disfrazada de muñeco
remonta la calle irrespirable
de minutos rebanados
servidos en la ruta de estos pies
que no se cansan de cruzar espejos
y mi rastro
ya nada envidia al mar con sus botellas rotas
nada quiere del viento ciego que tropieza
nada pide al diamante silencioso
que traga crustáceos erizados.
Ahora que soy casi tan grande como mis pies
descalzos
con el aluminio de todos mis anillos rotos
y la luz que anida en cada uno de mis dedos,
trenzo los colores del poema
mientras el perro que me lame las manos
desentierra lunas donde nadie me recuerda.
Fantasma
Sabía que detrás de los sillones
se escondían sus ojos
llenos de virajes, de pájaros tenaces
alterando el sueño entre la mueca
que más que movimientos
fueron inútiles llamados al abrazo.
Las disquisiciones casi muertas
plegándose a la hora en que el tacón se queja
al borde de tocar alguna otra memoria
en que se encierran los puntos cardinales.
Sabía tras la puerta encerrada
la única verdad sin miedo en el reposo de su
sombra
que viajaba en silencio mojándose los pies
con angustia de caracoles y protuberancias
enredados en el tronco de la especie
en la estopa de los brazos
con esa densidad de humo inmóvil
transfigurada la boca en manija
que no pudo blandir la muerte
cuando el puñal de la voz que el viento no detiene
hería la costumbre, la serenidad
devolviéndole su anchura de adioses
su máscara de espacios apagados
sentado en una vaguedad sin nombre
en que él mismo en su pretexto
era sombra y cabello del invierno
coagulado de tiempo en los portales
pariendo ecos y respiraciones
olvidado de buscar los acertijos en el olor de las
calles
Sabía que ya nunca inventaría la lágrima
o el silente arribar de fondos amarillos
para ponerle un rostro sin dolor sobre el recuerdo
de sus puntas afiladas
considerando que el beso
mustio acento en ojal de otra escafandra
era una vergüenza de su orgullo calcinado
casi anónimo en el agrio de la luz que reventaba
aquel bombillo en el que ya no cabían más
proyectos.
De haber sabido otras cosas por ejemplo
de haber sabido cómo encontrarse
se hubiese arrancado el mármol de los dedos.
Me niego
He estado a punto
de emblanquecer como los ángeles
cuando el labio con que soplo el talco de los días
borraba la esfera del reloj
cuerpo de pájaros que aún me late.
He estado a punto de salir volando
en el ala lenta de las hojas
que espera una mano sin nombre
llenando crucigramas en la inercia,
sin profanar la mansedumbre
retenida en la blandura de la espalda.
Un rumor de secretos detrás de cada puerta
me lleva por las calles
sobre pies de plegarias
con zapatos de viento conmovido
apagando los pequeños incendios de la tarde…
pero yo me niego
me niego a ser un ángel.
Suicidio
Se preguntaba si batiendo el aire
las palomas
bajarían a endulzar el sueño
que en las playas
lejos de la nieve y los tornados
con fondos azules, blandos
cosían a punto de cruz
olvidando, que a sus cuarenta ajuares
se les destrozaban las rodillas
arrastrando pesadísimas lunas
sin escudo y sin lanza por el laberinto del
escaque.
Llevaba firmemente, enraizada
una boca que se abría sin preguntas
frunciendo la tierra en cada osario
exhumados caracoles que borraron
lo que quedaba de cielo
Buscaba señales, palabras no descubiertas
ponientes con gritos y lenguas
florestas envueltas en papeles pintados
cestos de fresas, manos rosadas y húmedas
y un círculo de pécoras danzando
en el morral del pecho
donde no cabía la barca
aserrada en su espaldar, en la membrana
de madera hundida bajo el nombre
mudo, en cicatriz cuajado
por las largas olas, por las flechas
perdidas que lanzaron los que ya no estaban
Caminaba sus días en otoño
siempre sumida en ese otoño despeinado
en que su blusa, que es su cárcel y su idioma
sintió el temblor de los pechos
que asumen y guardan las mareas.
No es el tiempo perdido el que la asfixia
sino el juego de la muerte en la ventana
su grito, libre al fin, no la detiene
en una esquina que antecede la borrasca.
Ya se amarra en el relámpago, en un miedo
ya se pierde en las ondas que hace el agua
pero flota, flotan sus cabellos.
Es muy
tarde
Apaga la ciudad y deja
esta calle de palabras deslucidas
con sus noches de alfabetos y de moscas
en los tejados un gato
y el chasquido de las sombras
que devoran los últimos despojos
de las líneas que trazamos.
Ya la luz es un recuerdo
donde el claro abanico despuntaba
y el aroma del jazmín
rueda del templo
de una hoja de papel.
Es muy tarde en la ventana
rodeando el cielo de mármol
y las sombras que formamos
se comban de frío en la pared.
María Eugenia Caseiro: La Habana, Cuba. Reside en Estados Unidos. Narradora, poeta, ensayista, prologuista, incursiona en la reseña crítica. Es miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y de la Academia de la Historia de Cuba en Estados Unidos. Integra la Muestra Permanente de Poesía Siglo XXI de la Asociación Prometeo de Poesía. Miembro de The Famous Poets Society; del INPL (Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano); de IFLAC (Foro Internacional para una Cultura y una Literatura por la Paz). Cónsul, en Miami, de la comunidad internacional Poetas del Mundo. Integra el colectivo de trabajo de La Peregrina Magazín (Miami, USA). Colabora con diversas publicaciones, actividades y programas de su comunidad. Asimismo participa en la divulgación de eventos culturales como el Programa Dos Orillas de la antropóloga cubana Dra. Mercedes Cros Sandoval y la difusión de la obra de sus contemporáneos.
Una de las instituciones de educación y creación
artística más importantes en Latinoamérica,
es el Centro Nacional de las Artes, en este espacio te mostramos
un panorama general de la vida académica, artística
y del disfrute de las manifestaciones más importantes
del arte actual en distintas vertientes que convergen en el
Centro Nacional de las Artes.