 "Hombre dolido" (óleo), de Gélico "El poeta, con ese sentimiento que se abre
al sentimiento, nos retorna con la voz de lo que poseemos como premio.
El frío, los seres mitológicos y apócrifos, se advienen de forma
discreta para calar los torbellinos del espíritu. Juan Carlos Recio es
un poeta que dibuja con palabras, que trasciende con el mérito de
ubicar el simbolismo como paso, como señal para mudar los atuendos del paria.
Siempre,
el recuerdo es la forma que, indudablemente, él descansa para rehacer
el hecho y declararlo como verdad objetiva. Es cierto, el
existencialismo abunda, la referencia a las vivencias es lo que al
lector llega. Los personajes de su poesía, acuden, vorazmente,
apropiándose de las cosas y, Judas, es un ser humano, la fatalidad y el
encuentro del propio yo. Es todo, sencillamente, una amenaza que
necesita el autor para declararse, para discutir su lamento. El miedo,
el dolor, el amor y sus cómplices es el juego que planea,
constantemente, este bardo."
EL CISNE
canto mejor porque voy a morir
y adivino si el cisne también lo hace;
hambre y frío,
calumnio la suerte si ha llegado
la pasión oscura de mi palpitar
y los presagios de quien siempre estará ausente.
La ceremonia del cisne no me conmueve,
ni su terquedad para incendiarse;
bebe en la cuenca de mi mano
y me canta, sois del divino Apolo, la maestranza,
muerte y sofisma, el entender los goces,
el mudar los atuendos del paria.
Somos de Apolo, como Sócrates de su estirpe,
en esa ensoñación noctámbula de copiarlo;
exacto, la vivencial historia del hombre y su cisne,
la enarbolada y presunta canción.
Sólo canto mejor
por esa rara costumbre de ir a Sócrates
y buscar el cisne. Mi salvación.
El hambre y el frío todavía no me corrompen;
el cisne no me canta y temo perder su voz.
***
LA PASION DEL IGNORANTE (fragmentos)
PASION PRIMERA: LA PARTIDA
I
Como si fuera a aprisionar al ciervo
en las corrientes de aire
y con el pez espada que llevaría mi bote,
como Cristian Anderson levantando las vigas del techo
para que Esquile pase una noche cristiana
y Demóstenes buscara en su ley
la ética primera del discurso,
Descartes aludido en la severidad:
(los soberanos tienen el derecho de modificar
en algo sus costumbres);
en cambio Próust predicaba en Taine
las oscuras contraseñas del ocio
poniendo su recherche en la oración.
Como si el rey Pepino al husmear en mis medias
encontrara a Pipa bailando con ladrones
en un pueblo de espejos falsificados;
como si Charlot fuera el idiota de Fiódor,
el tonto jugador en el Otoño del patriarca
y no tuviese abrigos por los charcos de la vida;
agónica exclamación de un niño prodigio.
Como si el Tambor de hojalata desamparado cohabitara
y el profesor y Margarita me ignorasen
porque Los Perros del Paraíso lo asustaron;
Oh, judas, como Martín Fierro
en las tierras perdidas de Cómala,
buscando a los ángeles errantes,
llegada la primavera y en el acoso;
en el Reino de este mundo,
mientras agonizo viendo el pan dormido,
como Casal, como Rilke,
eufórico por la tierra de Dios,
por la piel de Onagro en sus visiones.
Oh, judas, mi condición humana
mi pastoril de los días
mis noticias del imperio
Mi busca luz colgado de las lámparas
mi Viaje a la semilla,
mi premio flaco;
mis instintos de conservar la especie,
mis hermanos Karamazov en el nombre de todas las deudas;
yo el varón rampante, yo el supremo,
el mejor acertijo. Yo tallo mi diamante
soy el diamante. El obús de niebla,
un murciélago en la corte del rey Arturo,
sin poder llegar a la montaña mágica
ni con todas las Rimas y leyendas
ni al nombrar las rosas y los cementerios
con el péndulo de Foncault bajo la tierra;
para que Saint John Pers no odiara el barro
o la lluvia copiosa de los estandartes.
Para que Natio no viera la serpiente,
los miserables lagartos que le roían el techo.
Oh, judas, ni Nat King Cole
ni bola de Nieve, ni los escapularios
ni la verja del patio donde picaron a mi hija;
ni en Candonga, ni en el ejército de Jenofonte,
como hijo de hombre,
como juez lego,
como sordina de luto en los estandartes;
como si fuera la mejor condición humana
y escapar alcanzada la definición
por la ciudad y los perros
en la peregrinación de Baoyan;
en el globo de Matías Pérez,
en los tres presidentes que ha tenido Cuba
después de mil novecientos cincuenta y nueve,
en el molino de viento de una antigua carroza;
ante del alba, en el sueño de una noche de verano,
con Patric Suskio, ululante, sin perfume.
¡Absalón, Absalón!,
las frases cortadas en el pasado del cielo;
la reunión del tabernáculo
y Taras Bulba y las luisiadas
y los ángeles errantes y el árbol de la vida,
con Fina García Marruz y los sonámbulos
en las calles de Praga, Berlín, y la Avenida del Puerto,
la Habana Vieja, la casa de Paula;
la flor de la champaca, Lina de Feria,
la princesa que duerme encantada en la última playa;
las etapas de odio sin cruzar las favelas,
sobre mi propia hallazgo con el Pequeño Príncipe;
los laberintos del vientre de una mujer
que esta mañana
bebió en la misma taza que usaba Heminway,
sobre un país prohibido hasta la angustia,
sobre la emperatriz de México y de América
la misma que cuando era niña tenía los cabellos castaños
y su cama era un nido blanco alfombrado con nieve;
Oh, judas, sobre mí que llevo la ofrenda a que la vistan
y saludo a los muertos en la nieve,
sobre mí que he visto colgar ciertas esfinges
y amedrentado las llevo en la cabeza
y desde entonces soy
Andrea Dogly Implicate,
o sea, Andrés de los Ahorcados.
***
PASION SEGUNDA: LA CUESTA
II
Oh, Judas, como podré subir a la tierra del Cananeo
si esta ignorancia que llevo a todas partes,
me deja ciego, como Adam Buenos Aires;
el perseguidor, cien años solo, sin fiestas.
Como si no fuera justo salvar el mundo en las catedrales del alba.
Oh, Judas, crucificaos en mí
no sin antes amar los unos a los otros;
porque soy un pobre necio en el descuido
de quien nunca tuvo un puente para besar a Mariannik
ni una pata de palo, ni palabras perdidas:
salvad mi ignorancia cuando ataque los molinos,
en el robledo de Corpés,
la letra escarlata con la que escribí
en las nieves del Kilimanjaro
en las carreteras del sur, en el Aloph,
en la caja de música con la bayamesa
y en mis distancias;
Oh, Judas ¿cómo podré subir al cisne de la fuga?
¿cómo podré para librar el opio con la Maga?
***
PASION TERCERA: AGUJEROS
lll
Yo Lázaro de Tormes,
lleno de miedo ahora, ridículo, invisible,
yo de 35 años de existencia,
a quien viva dentro de un siglo,
a ti que no has nacido aún
te buscarán estos miedos;
cuando leas que era invisible, seré visible
y no estés tan seguro de mí por las esquinas de un silencio
o que estaré contigo para ver cuando te desprendas los ojos
y los lances a las cúpulas de las iglesias;
aunque sin mí, sentirás lo ridículo que era.
Lleno de muerte ahora
con una pierna del otro lado del cielo
bocarriba y dantesco,
seré un invisible contador de agujeros
cuanto de risa y de miedo serás tú
si llegas a tener veinticuatro años de existencia
y seas un vampiro en el huerto de Melibea:
Seremos los dos un par de tontos en la colina;
el diario de la peste, la Cartuja de Parma,
la ciudad de Martha Abreu y la bota de un niño
y un corazón pastando en la floresta,
como pequeñas dinastías parecidas a mundos desarmables;
a la rama dorada que tenemos que arrancarnos,
como si fuésemos el mismísimo sacerdote de Aricia,
como esas dinastías que nos tienden
porque en la ciudad, los perros están más altos que una luna.

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