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Nicolás Antonioli Imprimir E-Mail
Escrito por Nicolás Antonioli   

 

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"Ruptura del aislamiento" (óleo), de Gélico
"La voz de Nicolás Antonioli puede considerarse como integral de la novísima poesía argentina. Con reclamos personales y su mirada a un mundo que se encuentra detrás del arbusto, Antonioli nos traslada, con su simbolismo propio, al reflejo de una sociedad que lo posee.

Nicolás olvida el tradicionalismo, el esteticismo y lo humano del verso. Juega con su tiempo, con una cordialidad sin escrúpulos. Son sus deseos, el coloquialismo interno que de él se desprende la maravilla. Como poeta joven, atrae la fuerza de la nueva poesía latinoamericana. La intensifica, la posee y trabaja con ligereza. Su poesía, sin caer en alabanzas torpes, torpes como sus soldados, es así, como una pluma cayendo a la eternidad.

 

 

 

 

***

 

 

un hombre
que cae deforme en la miseria de la palabra
los dédalos que de ansiada costra
permeabilizan la piel verrugas de sapos carnívoros
tragando el baladro en previa masticación
la herrumbre los órganos vitales
un hombre cercano a la suspensión sin aire tenso en cuerdas
postrimería y barro resucitado
y títeres con llamas azules en los dedos
llamando cuerpos de aves parasitarias
heliotropos para un vibrar de águilas de azufre
como existir en el depredado brazo
del que curioseaba en la jaula de los búhos
al final del camino hay un desorden
hembras con indicios de profanación de goce obligatorio
no necesita una fatalidad de grandes dimensiones
equilibrista de los oscuros trasfondos que me posibilitan
una aureola en el hombre
otra aureola en el hombre que calla

 

 

 

***

 

 

 

reencuentro

 

los principios del regreso para carcomerse
han claudicado en el póstumo avance
se desliza bajo la puerta
excrecencias de alrededores
un presunto segmento de lo audible
la mugre de lo inhumano de lo corporativo
la prostitución que delimita el culto
cada personificación que termina
al caer el alcohol sobre los condones
trozo de lo que no se desprecia
mientras se usa mientras se evaden
las leyes de la física cuántica
con el perpetuo avance
de fanáticas costas
que de torpes soldados
embargados por la grandilocuencia
de los organismos multicelulares
lo que se duerme sin cerrar la vista
para devorar su propia psiquis
su propia prosapia
que uña tras uña
revuelve los vidrios y las cáscaras en desuso
rasguños de espaldas que se resuelven

 

 

 

***

 

 

 

 

El mundo detrás del arbusto (Bush en inglés)

 

y para qué más remedio
que esta gigantografía
de soledades lloviéndome
una orquídea de vidrio y alambres
con olor a neumáticos chorreando fuego
en el borde estéril de las vallas donde se hunde el ojo
y por el cardumen de pirañas cogitabundas
existe una ventana abierta en el desierto del Sahara
salpicándome debajo de la ingle de África un dolor extraño
yo despoblado camino a la piedra diferente
el cuerpo de una hembra como dos corchetes mirándose las puntas
[ ]
en una aproximación podemos ver lo que hay en medio

 

[el abrazo que parece una entrega
pero el pito catalán que le hace el uno al otro
es evidente]

 

dos senos cuatro manos y el infierno
alrededor de dos casi esqueletos toda la negritud oculta

 

ya la tierra vomitó los ases
la diarrea inundó los bosques

 

la paz
ah sí…
eso que amenaza al arbusto
eso que raspa las amígdalas de los saurios

 

 

 

 

***

 

 

 

 

Viernes desde mi cuerpo

 

 

hoy no te escribo
hoy te invito a borrar el cielorraso

 

tienes más de cuatro mujeres en tu nombre

 

la una se apresta a los juegos de ajedrez
al tiempo y mi persona

 

las dos siguientes la guerra de ojos enfrentados
garabato íntimo de la mancha
o incitación a tropezar con ese cordón
cargado de ese verbo

 

a lo desconocido le agrego misterio
y un discurso de Luther King dentro de una pecera

 

una parte de África se filtra en tu cutis

 

(entre al estómago de un orangután
para justificar las entrañas del planeta)
En síntesis:

 

bebí toda tu saliva pateé tus caries
mastiqué todos tus clítoris sombra y paladar
no supe ninguna canción nada que decirte
enuncié ningún horizonte por si acaso
fundé el aburrimiento del domingo

 

un cadáver ajedrezado pide tu humedad
y algunas monedas prestadas

 

en el túnel del subte qué más por 70 centavos

 

todo es mentira salvo mi palabra
y ésta flor sintética que no pienso regalarte

 

(de las otras tuyas
aún sigo sin noticias)

 

 

 

 

***

 

 

Durazno

 

Deglutido hasta la pulpa
Roído el carozo rojo que eyacula
Hilos de cadáver en los poros
Como a mordiscones tu suave néctar
Volátil entre mis células ahora
Dientes acarician árboles vestidos
Presura en el esófago
Tu dermis peluda entre mis caries
Sublingual de glucosa y arpegio
Incesante con tu cuerpo sepultado en mi abdomen
La bilis coagulada que surge y arrincona
Y enciende la crápula visceral
El antídoto de la confabulación
Entre el hambre y el nosocomio
Entre el éxtasis y el prurito

 

 

 

 ***

 

 

 

 

 

Sin

 

 

Porque es horrendo un padecer simbólico
sin la materia errátil que lo encarna.

Carlos Bousoño

 

 

 

El hueco se llenará de letras inconclusas
aún se mastica la frialdad del polvo
con un aroma cáustico
se desarma la idea

 

borradas de un soplo
las lágrimas de perder baldíos en la lengua
sólo tiene una retórica la lluvia
sólo tiene una sinfonía la avenida
entre tanta putrefacción
hay gusanos enroscados en flores
entre polen y tallos
deliran los cuerdos
eres así como una pluma cayendo a la eternidad
de bastón y parches en el ojo
el espejo se empalaga
se ahonda se ennoblece
con la atmósfera cosida en los pies de la fragancia

 

el sudor donde debe estar
frenesí hasta la almohada
con pájaros volando hacía el abismo
el número inmortal desformulado
y la pena desenredada para siempre

 

el látigo lame las heridas
con horror desorbitado
la soledad anda de piel y huesos
por mi alcoba
intenta besar mi piel disuelta

 

me lanzo como un insecto
a la luz calcinante de sus brazos



Látigos se duplican
en la frente teñida de oprobio
con rasguños en la fiebre
atravesando la vigilia
tú y vos amando a una soga
vos y tú amando un haz de guía
consigna de perderte
asfixia al pronunciar tu apodo
la cara vuelta azul
mis yoes son más histéricos
que tus piernas

 

 

 

 ***

 

 

 

 

Lapso

 

 

Fresas hipnóticas
el cruel elemento de los sueños
y arboledas empapadas de humos
sobre paredes fuera de plano
los puntos de mi estrategia
inquietan mi amenazante luminosa
arrojada entre cristalería de acetato

 

se fisuran los párpados
presiona la navaja madrugada
una lluvia que no moja
lateral a mi fracaso nocturno
un verso despunta la noche
en esforzada resonancia

 

vibra mi cuerpo
antes de la inercia
saliendo de la fruta
medio gusano de olvido
y arrugas en la espalda
entre púbicas redes que atrapan
cantos de zorzales
en el extenso gozo
de nudos barnizados

 











 

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