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Pretensiones o Toronteando ¿culturalmente? Imprimir E-Mail
Escrito por Gélico   


 
 
 
PRETENSIONES O TORONTEANDO ¿CULTURALMENTE? 
 
 
 
 

 
 
 
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Toronto ¿culturalmente?
Un par de amigos interesados verdaderamente por la sustentación del arte, en este caso me refiero al buen arte, me han preguntado infinidad de veces dónde podrían ir a deleitarse de una buena y sostenida actividad cultural en la ciudad de Toronto.
 
 
Lamentablemente, me he callado y, con cierta tristeza, he tenido que guardar mis manos en los bolsillos por no tener un sitio a dónde apuntar debidamente, aunque siempre les digo, con cierto brillo en los ojos y una verde esperanza, que les avisaré en cuanto aparezca alguno. De tal modo cierto día me notificaron sobre una velada cultural y no pensé dos veces en llamarlos para que vinieran conmigo.
 

Así fue y visitamos la tal aclamada peña. Las caras de los escasos participantes aún vacilaban la alegría de poder exponer su creación, en este caso literaria; mientras, bebían y, con gestos faranduleros, conversaban con el prójimo. Era el comienzo de la “actividad”.

 

Terminó la noche con largos aplausos y una especie de algarabía acreditó la excelencia por la gran velada. Como lo sospeché, mis amigos no quedaron nada contentos con los trabajos expuestos; tildaron a la mayoría de neófitos y, con todas las razones, de desconocedores en cuanto a lo que realmente significa una obra con carácter contemporáneo y digna de presentar.

 

Lo que más les dolió fue ver que la mayoría de jóvenes poetas y escritores que se acercaron al podio a leer los textos, bajo cierto tipo de performance, trataban por todos los medios de revestirlos de un carácter histriónico que no poseían; para colmo, con una más que cercana familiaridad, estos versos, a los primeros escritos por Sor Juana Inés de la Cruz, en etapa adolescente. Algunos se acercaron a preguntar la opinión que teníamos en relación con lo expuesto. Con cierta diplomacia hicimos un breve recorrido histórico del arte contemporáneo y los escritores más sobresalientes de nuestra América Latina y España, amén de nuestro parecer en cuanto a los recursos complementarios para escribir textos que se presenten a un público minucioso. Conjunto, y de sorpresa, nos manifestaron la idea de que todos recopilarían escritos para la publicación de un libro. También, para nuestro asombro, muchos no conocían, ni siquiera, a nuestros Borges, Vallejo, Benedetti o Lorca. Esto, para no mencionar tantos otros que ignoraban.

 

A partir de esa noche, mis amigos y yo, seguimos asistiendo a diferentes peñas literarias, chocando siempre, con el mismo estilo. Pero, tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe. Por lo tanto, creo que es hora de hacer un llamado a realizar cosas buenas, a hablarle a esos jóvenes artistas de la necesidad de un cambio, que, ya que están mostrando su obra públicamente, debieran pulirla diez mil veces y así, por lo menos, acercarlas a la probabilidad de convertirlas en un texto trascendental, aunque sea, en nuestro emporio.

 

Con esto no quiero decir que, en nuestra ciudad, no se desarrollen eventos esporádicos de tal índole o algunos que proporcionan una buena base didáctica, o, simplemente, actividades las cuales yo llamaría “pretensiones” para que caigan en lo que pueda ser una buena función cultural. Primeramente, ¿qué es lo que sería una buena actividad cultural? Porque si de escalafones se habla, entonces caeríamos en los términos de la frase popular de “para gustos se han hechos los colores” y entraríamos en las mil y una discusiones de que a mí me gusta aquello, pero a fulano le gusta lo otro. Simplemente quiero reflejar que, para que una peña tenga el éxito rotundo, sus exponentes deben poseer la calidad suficiente para que la crítica sea imperativamente positiva. De lo contrario, el éxito quedaría solamente entre sus fundadores. Además, no caer en la falacia ulcerada de adosarse al millonario para buscar algún “tipo de nombre” en “nuestra sociedad”. Digo esto porque, no conozco ningún caso, en el que el dinero enriquezca el espíritu o nutra al intelecto. Como tampoco alguien que, sin la aquiescencia académica necesaria, pueda titular a un principiante como uno de los escritores más grandes de América. Eso da pena. Eso, es una ofensa al intelecto.

 

Al igual, nos hemos tropezado con ciertos jóvenes verdaderamente prometedores que, dolorida, su luz se ve cubierta por tanta bruma insignificante. Lamentablemente, poco se destacan con los otros símbolos ignaros. Ahora, sépase, mis amigos y yo no tenemos nada en contra del estilo simple, de la voz sorjuaniana, de los versos libres y romanticones; de una palabra cursi y enamorada. Lo que sólo queremos mostrar es que vivimos en otro tiempo, muy lejos ya del siglo de oro y del romanticismo; una época con una voz diferente, donde el símbolo es unidireccional y predominante, donde el verso juega con la palabra inteligente.

 

Incito, una vez más, a que todos los promotores de esas actividades instauren talleres literarios donde los manuscritos se revisen adecuadamente, siempre y cuando exista cierta tutoría licenciada y, de esta manera, quede claro que la obra está limpia, de pedradas y senectud, para que pueda funcionar mejor. Luego, comiencen a buscar una editorial donde se les publique y una actividad donde se declame. Entonces, pienso, las noches serían más ricas en consumo literario y nutrición cultural. Porque si todas esas voces, todas diferentes, todas coloridas, agudizaran el uso, tuviésemos (mis amigos y yo y también muchos otros) una opinión más válida.

 

No obstante, quiero darle las gracias a todos aquellos partidarios que, de una forma u otra, se esfuerzan y dedican buena parte de su tiempo a realizar actividades culturales, noches de poesía, tertulias literarias, peñas culturales. En ellos esta la posibilidad de que podamos crecer como cultura, como una comunidad resplandeciente e ilustrativa. Son ellos quienes han comenzado a dar un paso adelante, a impulsar a todos los valores de nuestra entidad; los que remueven el agua para que yo pueda escribir esto u otro alguien pueda criticar lo ajeno. Así, de esta forma, lucharemos todos unidos para la mejoría de nuestra lengua y saber. Por favor, tómense esto como un dictado constructivo, sin derrotar la esencia de un tercero; pues siempre he entendido que quien aprende emprende. Y no lo tomen, aquellos que se sientan hincados por la agujita, o a quienes pica porque han comido de este ají del Edén, no lo perciban como desagravio o pretensión, pues esas cosas jugosas de mi parte no existen. Todo lo contrario, llamo, incluso, a unirnos; a levantar, juntos, la bandera de la cultura.

 

 

 

 



 

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Comentarios (2)add
...
escrito por Alain Delgado , octubre 15, 2007
Pienso que Toronto necesita un poco más de fuerza intelectual para que apoyen tipos de proyectos como estos. Todo tambien depende de lso mismos artistas de la ciudad y el pais. Si no hay union, habrá pobreza en los medios culturales

saludos a todos
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escrito por Alain Delgado , octubre 15, 2007
Pienso que Toronto necesita un poco más de fuerza intelectual para que apoyen tipos de proyectos como estos. Todo tambien depende de lso mismos artistas de la ciudad y el pais. Si no hay union, habrá pobreza en los medios culturales

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ToniBasanta2
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